Entrevista:Desencuentro en el diálogo social

Díaz Ferrán: "Espero que se le pase pronto el berrinche al presidente"

El líder de la patronal plantea retomar las conversaciones sin límites en otoño

El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán, se convirtió el viernes en el centro de los ataques de José Luis Rodríguez Zapatero y de los sindicatos, que le culpan directamente de haber sido el causante de la ruptura de las negociaciones del diálogo social y de haberse puesto en manos del PP. La cena del miércoles en La Moncloa fue la escenificación del distanciamiento que hay con los sindicatos y el Gobierno. La jornada del jueves sirvió para ratificar más las posiciones y dar rienda suelta a la palabra. Y el viernes ya se desató la ofensiva, mientras Díaz Ferrán recogía apoyos entre su gente empresarial y la derecha nacional, que encontró un nuevo frente para disparar al Gobierno.

"Zapatero está excesivamente influido por los sindicatos"
"Me han pedido que sea incluso más duro, pero la cuestión es poder firmar"

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El presidente de la patronal no se ha callado: "Espero que a Zapatero se le pase pronto el berrinche y deje de meterse conmigo", afirma en una conversación con EL PAÍS. "No me parece de recibo que me lance esas críticas tan duras por no haber firmado", se queja. Díaz Ferrán hilvana el discurso con una y otra idea, que suele retomar con insistencia. Quiere dejar claro que no se han "levantado de la mesa". "Nos ha levantado el Gobierno", asegura. Y eso le da pie para, no obstante, mostrar una vía de pacificación: "Yo no quiero romper con Zapatero, tenemos oportunidad de recuperar el diálogo. Por eso el martes voy a proponer a la junta directiva que apruebe la vuelta a la negociación en septiembre, pero sin que nadie ponga líneas rojas". Es decir, que se incluya la reforma laboral y otra serie de reformas que habían dejado fuera del perímetro de la negociación.

La petición es un órdago. "Creo que Zapatero está excesivamente influido por los sindicatos y en especial por UGT", contraataca. "Los sindicatos han amenazado con huelga general; nosotros, sin embargo, no hemos anunciado ninguna medida de presión como ellos", amplía. La ocasión para plantearlo le va a llegar con la negociación colectiva que la patronal debe entablar bilateralmente con los sindicatos. Pero lo va a tener complicado. El propio Zapatero planteó en la cena del miércoles que dudaba de que la reforma laboral resuelva los problemas del mercado de trabajo.

Los secretarios generales de UGT y CC OO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, atribuyen la ruptura del diálogo a las presiones del PP. Toxo declaró que el principal cambio de actitud se produjo tras un encuentro con Mariano Rajoy, mientras Méndez habla de un "cálculo político" del que tampoco se puede excluir cierta presión mediática. Díaz Ferrán rebate: "Puedo asegurar que no me ha influido el PP, las medidas que proponemos no tienen color político". Fuentes sindicales recuerdan que entre los principales ideólogos económicos de la patronal están José Luis Feito y Juan Iranzo, cercanos al PP.

Díaz Ferrán se muestra enérgico: "He recibido apoyos de todas las organizaciones de empresarios, pidiéndome que no ceda ni un ápice e incluso que sea más duro; pero no es cuestión de ser duro, sino de que se pueda firmar". Seguramente por eso arremete contra Celestino Corbacho, ministro de Trabajo, por lanzar "mentiras diciendo que pedimos el despido libre; ni lo pedimos ahora ni lo hemos pedido nunca". Y con ese ánimo se explaya: "Me parece poco presentable que se estén produciendo reacciones en cadena; estoy recibiendo señales de que se suspenderán reuniones que estaban previstas con distintos órganos de la Administración". A continuación, explica: "Nosotros lo que pedimos es que se aborden una serie de reformas estructurales que son imprescindibles para este país, entre ellas una reforma laboral, porque, si no hay reformas, el desempleo se va a disparar el año que viene y queremos evitarlo". "En el documento que nos presentó el Gobierno no recogieron prácticamente nada de lo que habíamos pedido y realmente siempre habíamos presentado los mismos papeles exigiendo esas reformas estructurales y la rebaja de cotizaciones".

Precisamente, los interlocutores de la patronal la acusan de haber roto el compromiso alcanzado el 29 de julio del año pasado en La Moncloa de no incluir la reforma laboral en el diálogo social. "Nunca en la historia reciente de las relaciones laborales ha ocurrido que uno de los interlocutores se comprometa a una cosa en la mesa y haga otra", afirman. El líder empresarial lo rechaza y alude a las instituciones y colectivos que han pedido la reforma laboral ("el Banco de España; organismos internacionales como la OIT, la OCDE o el FMI, manifiestos de economistas como el hoy secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa...").

La patronal ha defendido la instauración de un nuevo contrato con indemnización por despido de 20 días por año trabajado cuando sea fijo (ahora, 45 días) y la rebaja en cinco puntos de las cotizaciones sociales. Sindicatos y Gobierno se han opuesto. Díaz Ferrán insiste que "el despido que proponemos es más caro que el de los contratos temporales que haríamos fijos". Sobre la rebaja de cuotas, dice que "hay margen, aunque nos conformábamos con tres puntos y Zapatero lo sabe; además, Solbes admitió que pagamos cinco puntos más que la media de la UE". El Gobierno rechaza tener 15.300 millones de margen. Las relaciones de Ferrán y Zapatero fueron muy fluidas desde que aquél sustituyó a José María Cuevas en 2007. Con los meses, se han deteriorado. Ferrán sostiene: "De verdad que le tengo afecto a Zapatero, con independencia de los ataques que considero injustificados". Y concluye: "Me criticaban dentro de la organización de que fuera demasiado condescendiente con Zapatero, ahora me piden que sea más duro con él; ni fui condescendiente entonces ni ahora lo contrario".

Con esta bronca en el aire, pareció tender puentes el tono conciliador que emplearon ayer los pesos pesados del empresariado turístico (Barceló, Pascual, Riu, Molas...) tras reunirse con el ministro Sebastián. Gonzalo Pascual, vicepresidente de la CEOE, confió en que el "talante" de Zapatero reconduzca la situación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 26 de julio de 2009.

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