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BRAULIO MEDEL | Presidente de Unicaja

El hacedor de la gran caja

No deben ser muchas las personas que con 40 años de edad reciben el tratamiento de don cuando llegan a su lugar de trabajo, pero es seguro que una de ellas es Braulio Medel (BM). Con esa edad accedió a la presidencia de la Caja de Ahorros de Ronda (1987) y desde ahí logró la fusión con las cajas de Málaga, Antequera, Almería y Cádiz. Lleva, pues, 22 años seguidos al frente de la primera entidad de Andalucía. Ahora va a sumar al menos otros dos años más, cuando ya no había prórroga para su continuidad, al pilotar otro proceso de concentración, esta vez con Caja de Jaén y Cajasur. Según la interpretación del Gobierno andaluz, esta operación paraliza el proceso de renovación que había en marcha. BM (Marchena, Sevilla, 1947) aprendió a ser cajero desde pequeño. Empezó a conocer el oficio en la tienda de telas y ropa de sus padres, donde se podía pagar a plazos, los clientes tenían cuenta y se ofrecían buenos productos. También asimiló otra cosa: "Allí aprendí cuán cobarde se vuelve un hombre cuando va con su mujer a una tienda". Lo confesó, según recoge El Correo de Andalucía, el 6 de junio pasado en un acto en el que le nombraron Hijo Predilecto de Marchena. Pero no hay mucho rastro en las hemerotecas de BM y sí de don Braulio, catedrático de Hacienda Pública, ex viceconsejero de la Junta en los años ochenta. Al igual que a los personajes de ópera de Wagner se les suele identificar con una frase musical repetitiva, el leitmotiv de Medel, en Ronda, en Unicaja, en la presidencia de la Confederación Española de Cajas de Ahorros, donde estuvo ocho años, es el siguiente: "Para los intereses de la economía andaluza el instrumento más eficaz es una amplia concentración entre las cajas". Ahora está a punto de conseguirlo. Dicen que lo ha controlado todo, hasta los detalles más mínimos, que tenía y tiene previstos planes y alternativas hasta agotar el índice alfabético y que ha dado la información con cuentagotas para evitar interferencias que frustren la operación. Le conceden tal grado de perfeccionismo, cálculo, solvencia, astucia y frialdad que más parece un personaje de ficción. Para empezar, al menos durante dos años más, cuando llegue al despacho de Unicajasur le seguirán tratando de don.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de julio de 2009