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Crisis en el mercado laboral

El fracaso de una foto anunciada

Zapatero quería firmar el diálogo social al cumplirse un año del compromiso

José Luis Rodríguez Zapatero sabía de antemano que la cena a la que había invitado el miércoles a los agentes sociales estaba condenada al fracaso después de que tras más de una docena de reuniones se hubieran alejado las posiciones con la patronal. Pero la mantuvo para hacer un último esfuerzo y lograr otra foto antes de vacaciones, como la que consiguió el 29 de julio del año pasado con los mismos protagonistas, con los que se comprometió precisamente a negociar el diálogo social, convertido en la gran prioridad política tras la financiación autonómica.

Quizá por eso fue contundente cuando en la mesa tomó la palabra y, sin perder la compostura, atacó los postulados de Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la patronal, sobre el que descargó toda su artillería verbal. "Si puedes traer un documento mañana, ¿qué problema hay para no haberlo traído hoy?", dijo Zapatero, quien declaró que le gustaría alcanzar un acuerdo el sábado 25, lo que nunca debe interpretarse como un ultimátum, según fuentes de la negociación. "No sabía que venía a una negociación", contestó el líder empresarial ante el asombro también de los líderes sindicales, Cándido Méndez (UGT) e Ignacio Fernández Toxo (CC OO), y el resto de presentes.

Díaz-Ferrán dice que sin reformas estructurales se disparará el paro

Lo cierto es que Díaz Ferrán se convirtió en el pimpampum de todos, no sólo del presidente. "Yo lo que quiero es resolverlo, pero necesito la mañana de mañana para aportar matizaciones al documento", se defendió Ferrán, que señaló que no podía ir contra la postura decidida en su comité ejecutivo, y que además era su opinión.

"¿Pero son matizaciones o nuevas incorporaciones?", le volvió a preguntar Zapatero, que incidió: "¿crees que reducir la cuota va a contribuir a mejorar el empleo?" Díaz Ferrán contestó que no, ante lo que el presidente le propuso que entonces lo quitara. El líder patronal sostiene que si no se hacen reformas estructurales, sí se disparará el desempleo.

Las matizaciones se recogieron en 16 folios que el jueves rompieron cualquier posibilidad de arreglo. El Gobierno y los sindicatos elevaron el tono contra Ferrán. Toxo subrayó que el cambio de actitud se produjo tras una reunión con Mariano Rajoy, el presidente del PP; mientras Méndez habló de "cálculo político". Le acusan de haber cambiado el discurso y de insistir en la reforma laboral, que había quedado aparcada, por las presiones de la derecha.

Las relaciones del líder empresarial y Moncloa han sido fluidas. Sin embargo, el camino se ha ido torciendo y, con el aliento de distintos foros no solamente de la derecha (Banco de España, manifiestos de economistas, organismos internacionales...), la postura de la patronal no es la misma que entonces. Ahora vuelve a reclamar una reforma laboral basada en un contrato único y un despido más barato, además de la reducción de cotizaciones.

Hace un año Zapatero habló de "dialogo reforzado" y dijo que el Gobierno negociaría con los agentes sociales las principales políticas, con el empleo como prioridad y con el fantasma de la reforma que reclamaba la patronal desplazado. Hoy sabe que no podrá hacerse la foto buscada. Aunque, probablemente volverá a intentarlo tras las vacaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de julio de 2009