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Medio Ambiente no sabe cómo transportar los lodos tóxicos de Flix

Los trabajos de limpieza del pantano, licitados hace un año, no han comenzado

La limpieza empezó por el tejado. El método para depurar el pantano de Flix (Ribera d'Ebre), que acumula al menos 700.000 toneladas de lodos tóxicos tras décadas de vertidos de la empresa Erkimia, sigue siendo una incógnita para el Ministerio de Medio Ambiente. Las dudas persisten pese a que en 2007 el ministerio cerró un proyecto que licitó un año después por 155 millones de euros y cuyas obras anunció para el verano pasado. Nada se ha concretado porque el plan "aún no está cerrado", confirmó ayer a este diario un portavoz de Medio Ambiente.

La presencia masiva de residuos fue detectada en 2004 por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Autónoma de Barcelona. Tras cinco años de contradictorios anuncios oficiales, la limpieza está planificada, presupuestada y encargada. Sólo falta que el ministerio dé luz verde al mismo proyecto que aprobó hace dos años. En medio hubo un cambio al timón de Medio Ambiente que parece clave para entender el embrollo: Elena Espinosa sustituyó a Cristina Narbona como ministra tras las elecciones generales de 2008. La celebración de esos comicios también arroja pistas sobre por qué se aprobó casi sin pestañear un proyecto que ahora suscita tanta indecisión, indican fuentes municipales.

La empresa química Erkimia vertió residuos peligrosos durante 20 años

"Esperábamos que este viernes se nos comunicara un calendario pero hay una lista de dudas técnicas que lo impiden. Sólo se ha concretado la voluntad de llevar a cabo la limpieza", detalló el viernes el alcalde de Flix, Òscar Bosch, tras reunirse con el secretario de Estado de Agua, Josep Puxeu, y el consejero de Medio Ambiente, Francesc Baltasar. Las dudas se centran en el método empleado para transportar los residuos, cuestión esencial del proyecto. Según el plan de Medio Ambiente, debía emplearse una cinta transportadora de 6,5 kilómetros de recorrido. Ése fue el encargo que recibió la constructora FCC en mayo pasado y que debía empezar a preparar en verano de 2008. De cumplirse el calendario, la cinta estaría lista para circular antes de septiembre. No hay rastro de ella en Flix porque el ministerio sigue dándole vueltas a la idea de emplear camiones para el transporte.

Los residuos altamente tóxicos vertidos en Flix derivan de la producción de fosfato para fabricar pienso. Entre ellos destacan los radionucleidos (contaminación radiactiva) y metales pesados (mercurio, cromo, níquel, cadmio, cobre, arsénico y zinc).Los vertidos tienen graves efectos sobre la salud y el medio ambiente. Aunque los lodos han formado una masa sólida, cuando se producen riadas la fuerza del agua puede ablandarlos, arrancarlos y arrastrar partículas río abajo. El riesgo de que la masa tóxica se desprenda trae de cabeza a Medio Ambiente. "Aún habrá muchos cambios en el proyecto porque nadie lo tiene claro", admitió el alcalde de Flix. Justo lo contrario que transmitieron Puxeu y Baltasar el mismo viernes. Ambos consintieron que el proyecto podría modificarse en aras de la seguridad, pero negaron la existencia de dudas sobre sus aspectos clave. Las confirmó el alcalde poco después, ya lejos de los focos. Antes, Baltasar se permitió afirmar que las máquinas entran a trabajar en el pantano "dentro de 18 meses". Ningún técnico secundó este plazo. "Dejad trabajar a los expertos sin imponer términos", pidió una responsable del Ministerio.

Los 18 meses de Baltasar se refieren al tiempo que tardarán en materializarse tareas compensatorias anunciadas el viernes. Son 144 actuaciones en 71 municipios para garantizar el abastecimiento de agua y que costarán otros 44 millones. Las obras -abrir nuevos depósitos y captaciones-, se añaden a las medidas ya previstas para la limpieza de Flix. No obstante, Baltasar y Puxeu las blandieron como coartada de que los trabajos de limpieza ya han empezado.

"Imagino que estos 18 meses son el margen que se ha fijado la Administración para desencallar las incógnitas técnicas del proyecto", apuntó Bosch. Pese a los continuos retrasos, el alcalde de Flix se dio por satisfecho con el encuentro. "Teníamos miedo porque nuestra sensación es que las obras estaban paradas. Pensábamos que no las iban a hacer. Por fin hemos arrancado a nivel político, aunque técnicamente el horizonte sea poco claro", valoró desde una perspectiva casi confrontada a la sostenida por Baltasar y Puxeu. Ambos niegan que las obras se hubieran paralizado y minimizan los retrasos vinculándolos a cuestiones de seguridad. Volvieron a hacerlo el viernes: evitaron precisar los quebraderos técnicos que influyen en las demoras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de julio de 2009