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CARTAS AL DIRECTOR

Falsificación

¿Por qué no es un delito penal el falsificar documentación para obtener una plaza escolar que le correspondería a otro alumno? Cada año, miles de datos son falseados por muchos padres y madres para que sus hijos entren por la vía del delito en los ansiados colegios concertados y, cuando son descubiertos por otros padres -que ejercen de detectives para la Administración y cuyos hijos quizá sí cumplen las condiciones-, no son castigados por la ley. Es curiosa la enseñanza que esos padres transmiten a sus hijos: "Todo vale, incluso el delito, con tal de que entres en ese colegio, hijo mío". Tan cristianos algunos, pero tan poco dados a decir la verdad que parecen olvidar hasta que infringen un mandamiento divino: no levantarás falso testimonio ni mentirás.

El efecto colateral es que encima, cuando son descubiertos, los airados padres -que no honrados- pleitean contra la Administración en defensa del sagrado derecho a que sus hijos estén en el edén educativo al que ilegalmente han entrado. Hacen perder a la Administración el tiempo y el dinero, fastidian a los niños que sí tienen derecho y, encima, ganan el juicio porque la mano de un juez tiembla al sacar a un niño de su colegio; y lo comprendo: el delito del padre no debe pagarlo el niño. La legislación, tan rauda cuando se trata de perseguir al que descarga una canción por Internet, parece olvidar que falsificar documentos, aunque sea "por el bien de mi niño", podría ser un delito penal, al igual que falsificar un DNI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de julio de 2009