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Aguirre anuncia medidas para evitar otra tragedia, pero su Gobierno las desconoce

No es el momento. Aún no toca, según las autoridades madrileñas, precisar las medidas que el Gobierno regional dejó caer ayer, y dice que piensa aplicarlas para evitar errores sanitarios de magnitud semejante al que provocó la muerte del bebé Ryan el pasado lunes tras recibir la alimentación por vía intravenosa, en lugar de nasogástrica. No es oportuno concretar nada, aunque fuera la propia presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, quien con gesto contrito las anunciara ayer por la mañana: "Se decidirán todas las medidas que sean necesarias para que no se pueda volver a repetir un hecho o una concatenación de hechos tan lamentables, tan trágicos, tan terroríficos".

Aguirre, con mirada baja y el tono solemne, calificó lo ocurrido en el hospital Gregorio Marañón como "la tragedia más espantosa que ha tenido lugar en los servicios públicos madrileños" desde que ella es presidenta autonómica; es decir, desde 2003. La presidenta adelantó un diagnóstico hablando de "una serie de fallos en cadena", advirtiendo que "habrá que investigar para llegar hasta el final", porque "debe hacerse justicia".

La dirigente madrileña también recordó que el lunes estuvo hablando con Mohamed el Huarachi -el padre de la criatura fallecida y marido de Dalila, la mujer que murió en ese mismo hospital a causa de la gripe A hace dos semanas- y tildó de "tragedia espantosa" lo sucedido.

Las actuaciones que se intuyen tras el primer anuncio de Aguirre apuntarían, entre otras opciones, a la constitución de una mesa de expertos sanitarios para analizar las mejoras en el funcionamiento hospitalario. Pero "no hay que precipitarse", advierten en la presidencia regional. En cualquier caso, esa reunión debe esperar a los resultados de las averiguaciones de la Consejería de Sanidad, que ha pedido un informe a los inspectores antes de pronunciarse. No es la única que busca respuestas.También se han puesto en marcha las pesquisas del Colegio General de Enfermería (un organismo que agrupa a todos los colegios de España y que realizará una investigación independiente), la que ha iniciado de oficio el Defensor del Pueblo y, por supuesto, las judiciales, que a instancias del fiscal de Madrid, Manuel Moix, se siguen desde ayer en el Juzgado de Instrucción 53 de la capital. Ayer se le practicó la autopsia al bebé.

El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Juan José Güemes, se reunió ayer con dos enfermeras de la UCI de neonatología donde murió el bebé. Ninguno de los participantes ha querido desvelar lo que se habló. Las dos sanitarias fueron apartadas el lunes cautelarmente del servicio, aunque una de ellas, la que aparentemente no tuvo participación en los hechos, ha sido ya reintegrada a petición de la inspección médica que investiga los hechos.

Por otra parte, los sindicatos CC OO, UGT, Satse (enfermería) y SAE (auxiliares de enfermería), como parte del comité de empresa del hospital, exigieron a la gerencia que asuma su parte de responsabilidad (una negligencia costó la vida al bebé Ryan). Recordaron que los profesionales "son víctimas diariamente de una gran presión asistencial, movilidad interna forzosa, plantillas reducidas y bajo mínimos y fuga de profesionales hacia los nuevos hospitales". En el hospital Gregorio Marañón hay un porcentaje de eventualidad muy alto, en parte porque hace una década que no se convocan plazas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de julio de 2009