Franco deja de ser alcalde honorario 34 años después de su muerte

El pleno aprueba por unanimidad retirarle los títulos del Ayuntamiento

Después de 45 años gobernando honorariamente el Ayuntamiento de Madrid, de perpetuarse en su registro con los máximos honores que puede conceder la Corporación municipal, Francisco Franco Bahamonde fue destituido ayer de su cargo. Aunque esté muerto desde hace 34 años. Ayer sí tocaba. El pleno municipal despojó al difunto dictador, con los votos a favor de los tres grupos políticos, de cuatro títulos que le había concedido en 1964, 1959 y 1942: alcalde honorario, hijo adoptivo, medalla de oro y llave de oro. Además, a la esposa de Franco, Carmen Polo, también le fue retirado el título de hija adoptiva de la ciudad.

La propuesta fue de la concejal de IU Milagros Hernández, porque, dijo, "mantener los honores a Franco supone un insulto a quienes lucharon con dignidad por un Madrid democrático y que nunca han tenido reconocimiento alguno". Y la sorpresa la dio el portavoz del PP, Manuel Cobo, al aceptarla sin un solo pero. "Con la Constitución ya se dio por zanjado todo este asunto. Y además, mejor así: no se arma follón y se hace algo que, en cierto modo, ya contempla la ley", explicó un concejal cercano al alcalde.

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En realidad sí hubo discusión, pero la articuló Cobo sobre el contenido del discurso de la edil de IU. "Tienen ustedes la oportunidad de pasar la reválida democrática", le había soltado Hernández a la bancada popular. Y el vicealcaldese encendió. "Lecciones, las justas, señora Hernández. Este Gobierno ha condenado siempre el régimen de Franco y cualquier otro. Incluso el de los que nos traen puros a las fiestas del partido", se revolvió Cobo, refiriéndose claramente al régimen cubano. "Todos los españoles hemos pasado la reválida democrática".

Con la aprobación de la propuesta de IU, el Ayuntamiento cumple el artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica, que obliga a las administraciones públicas a aplicar las medidas oportunas "para la retirada de menciones de exaltación de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la representación de la dictadura".

En la bancada del PP, pese a que la mayoría no conocía el sentido del voto que se iba a emitir porque no se discutió en la reunión de grupo, no hubo grandes sorpresas. "Una cosa son las calles y otro es que sea alcalde perpetuo. A nosotros no nos ha sorprendido nada", explicó ayer un concejal de distrito.

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Precisamente, en el tema de las calles es donde el equipo de Gallardón no ha dado el brazo a torcer. Aún existen en Madrid unos 150 casos de simbología franquista entre calles y plazas, según el historiador Antonio Ortiz Mateos. IU ha reclamado en muchas ocasiones que, en virtud de la Ley de Memoria Histórica, se retiren.

Pero fuentes de la vicealcaldía explicaron ayer que "hasta que el Gobierno central no desarrolle el reglamento de la Ley de Memoria", que tiene que determinar qué se considera una alusión al franquismo, no se tocará ninguna calle. El Ayuntamiento alega que, por ejemplo, "no está claro si la calle de los Caídos de la División Azul" puede incluirse en ella.Con una hora de pleno transcurrido, a las once de la mañana, cuando se iba a tratar el punto 25 del orden del día, los concejales Fernando Martínez Vidal e Íñigo Henríquez de Luna, ambos del PP, se levantaron y salieron de la sala. Iba a comenzar la discusión de la proposición de IU para despojar a Franco de los honores que poseía en el Ayuntamiento. Ambos ediles abandonaron el pleno, según dijeron luego, por motivos distintos.

Henríquez de Luna, concejal del distrito de Salamanca e impulsor del fallido proceso de primarias en el último congreso nacional del PP, se fue "al baño". Sin más, dijo luego. Martínez Vidal, concejal de Moratalaz y afín a la presidenta regional, Esperanza Aguirre, se marchó a tomar un café "porque la propuesta era casposa y no es lo que interesa a los ciudadanos". Así que aprovechó ese momento para hacer un receso. Casualmente se encontraron en el vestíbulo de la Casa de la Villa y se fueron juntos a desayunar al bar del edificio.

Martínez Vidal reconoce que la propuesta le parecía "aburrida" y que no preocupa a los ciudadanos. "¿A cuántos interesa ahora mismo este tema? A los ciudadanos les interesa el paro, la economía... y nosotros debatiendo sobre Franco. A mí no me han elegido para perder el tiempo y ésa era la menos importante de las proposiciones, por eso he elegido ese momento", insistió.

Pero Henríquez de Luna subraya que siempre ha acatado la disciplina de partido y que su ausencia fue casual.

En cualquier caso, su abandono de la sala molestó a algunos de sus compañeros. Especialmente a los más próximos a Gallardón: "Cada uno puede salir de la sala cuando quiera. Pero a veces es mejor estar en las votaciones de según qué cuestiones".

El concejal de Economía, Miguel Ángel Villanueva, tampoco estuvo en la sala durante este punto del orden del día. Sin embargo, dicho edil estaba en la inauguración del IV Encuentro sobre Telecomunicaciones y Gobiernos Locales.

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