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"La noticia del panadero boliviano me tiene fuera de mí"

"En mi trabajo todos los días hay viento. Tormentas, viento, algún incendio...", ironiza José Luis Rodríguez Zapatero cuando Alfredo Badolato le está contando las inclemencias de su trabajo de bombero. La entrevista con cuatro ciudadanos en La Moncloa da para hablar de economía pero también de la soledad del poder y del riesgo de encadenarse a él; de las relaciones entre partidos políticos y de las necesidades de la familia.

Lo que sigue es un resumen de las confesiones de Zapatero, que además figura, como presidente, entre los 100 españoles entrevistados por El País Semanal. De un preso a una catedrática, de un juez a un repartidor de butano, de un prostituto a una científica, de un imán a una monja, de una conductora de autobús a un sindicalista...

- Los riesgos del poder. Zapatero asegura que no le ha costado adaptarse a La Moncloa porque todos los días se recuerda que es "un ciudadano normal". "Lo peor del poder es que creas que es algo extraordinario. Hay que desconfiar del poder. Si uno lo desmitifica, el poder no acaba volviéndote loco... que es un riesgo, ¿no?". Cuenta que duerme "bastante bien" y que tiene los nervios a raya. "Mi mujer me dice: 'Pero, ¿no te vas a enfadar?". Defiende a muerte su tan polémico optimismo antropológico: "Si a mí se me ve compungido, abrumado, eso se contagia".

- La distancia entre políticos y ciudadanos. "¿Cuántas veces pienso, cuando estoy escuchando la radio y llama un ciudadano: 'Tengo un problema, me he quedado en paro...'? Las ganas que tengo de llamarle y decir... Si le llamo, seguro que le podría arreglar la vida, ¿no? Es muy difícil establecer una relación con 46 millones de ciudadanos".

- "Quien más tiene, menos generoso es". "Somos el país de Europa donde más crece la población con la inmigración. También está la economía sumergida... Lo del boliviano [Franns Rilles Melgar, trabajador que perdió un brazo cuando trabajaba en una panificadora en Valencia, y cuyos jefes supuestamente lo dejaron a 200 metros del hospital y tiraron el brazo amputado] me tiene absolutamente fuera de mí desde que vi la noticia. Es una imagen del país terrible [...] La gente, cuanto más tiene, menos generosa es; y la gente que menos tiene es más generosa".

- ¿Puede resentirse su liderazgo por la crisis? "Si por capacidad de llevar un proyecto se mide el respaldo que tienes que tener en tu fuerza política, en tu electorado más sólido, más consolidado... Mi opinión es que el liderazgo tiene recorrido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de junio de 2009