Sanidad pretende implantar la receta electrónica en toda Euskadi antes de 2011

Farmacias de seis localidades acogen en la actualidad un proyecto piloto

El proyecto de receta electrónica puede hacerse realidad en el conjunto de Euskadi en el plazo de un año y medio, antes de 2011. Es el tiempo que se ha marcado el consejero de Sanidad, Rafael Bengoa, para su implantación total en las cerca de 800 farmacias abiertas en la comunidad autónoma. En la actualidad, sólo algunas boticas de Llodio (Álava), Basauri y Markina (Vizcaya) y Getaria, Legazpia y Azpeitia (Guipúzcoa) desarrollan pruebas piloto, que comenzaron en 2005 en el caso de las vizcaínas. Para que su implantación resulte efectiva, los ciudadanos deberán disponer de las tarjetas sanitarias electrónicas adaptadas con un chip, imprescindibles para que el proyecto funcione. De momento, el Gobierno destinará 1,2 millones de euros a este fin.

El sistema reduce el riesgo de percances por el mal uso de las medicinas

El procedimiento de la receta electrónica consiste en que el médico realiza la prescripción en el ordenador de su consulta, conectado al sistema de historia clínica informatizada, denominado Osabide, que identifica al profesional y a su paciente. La información se remite a la base central de datos, donde se le adjudica un número de prescripción único que identifica la receta y toda la información.

El usuario acude a la farmacia con la receta y, a la vez, presenta su tarjeta sanitaria electrónica, que cuenta con un chip donde se almacena la información. El farmacéutico identifica al paciente, valida los datos, crea un número de dispensación también único y unido al de la prescripción y, finalmente, entrega el medicamento. ¿Ventajas? El sistema mejora la calidad de la dispensación de las medicinas. Por ejemplo, elimina los posibles errores de interpretación de la receta y permite ofrecer al usuario información en su farmacia sobre posibles incompatibilidades e interacciones de la medicación prescrita con otra que esté tomando, ya que el profesional farmacéutico podrá acceder a su historial.

El consejero ha explicado a EL PAÍS su intención de lanzar un programa de seguridad del paciente, un concepto que empieza por admitir que en los tratamientos "se producen un 8% de eventos adversos". Por ejemplo, "si un medicamento ha sido mal recetado se puede producir una interacción entre dos fármacos y el paciente se toma el equivocado. No son errores médicos, sino del sistema", matiza Bengoa.

"No podemos aceptar ese porcentaje de eventos adversos", añade. "Para eso es preciso mejorar los modelos organizativos, como disponer de una historia clínica única en los hospitales y centros de salud que se pueda visualizar a la vez o la implantación de la receta electrónica. En año y medio necesitamos que se encuentre implantada en toda Euskadi". Para el titular de Sanidad, se trata de "un buen programa". "Necesito asegurarme de que se cubre todo el país. Se trata de hacerlo con el objetivo de la seguridad del paciente. No sólo se trata de que sea un sistema más rápido y ágil, sino de que sea más seguro para el paciente", recalca.

Virginia Cortina, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya y en breve presidenta del Consejo de Farmacéuticos del País Vasco, observa diversas ventajas y también algún inconveniente en el desarrollo de la receta electrónica. "Existe un problema: las comunidades no se han puesto de acuerdo para hacer una tarjeta sanitaria común. La receta en papel vale en todas las comunidades, pero con la tarjeta sanitaria de receta electrónica sólo vale en la comunidad donde vive cada uno. Con lo cual, te vas de vacaciones y ya puedes tener un problema", incide.

En cuanto a las ventajas, Cortina destaca que a los médicos les ahorra tiempo, se evitan dobles prescripciones y errores de dispensación. "Sobre todo, está bien para los enfermos crónicos, que no tienen necesidad de acudir continuamente al médico en busca de medicinas. El farmacéutico puede hacer el seguimiento de todas las que toma una persona y percatarse de si existe una interacción o una doble prescripción", considera.

Cortina reconoce que la experiencia piloto se ha dilatado en el tiempo, pero que su balance resulta positivo. Sanidad eligió en un principio las dos farmacias que existen en Markina (4.800 habitantes) y la abierta en el barrio de San Miguel, en Basauri, porque el éxito de la iniciativa consiste en que los centros de salud prescriban los medicamentos y se pueda conocer con exactitud a qué farmacias acuden los pacientes con esas recetas.

Eso ocurre en Markina, localidad que cuenta con un centro de salud y dos farmacias y donde el 99% de los ciudadanos que acuden al ambulatorio se dirige después a una de ambas boticas, según destaca el Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya. Lo mismo pasa en el barrio de San Miguel de Basauri, con un centro de salud y una farmacia en exclusiva.

Así resulta más fácil conocer el recorrido exacto de la receta: se recoge en un centro y se dispensa en una farmacia determinada. Si la experiencia se desarrollase, por ejemplo, en Bilbao, resultaría casi imposible seguirle la pista al medicamento prescrito por el médico de cabecera en el centro de salud.

El proyecto

- La idea. La receta electrónica nace en mayo de 2005 como una iniciativa incluida dentro del Plan Euskadi de la Sociedad de la Información. Este plan gubernamental incluye, bajo la denominación e-Salud, varios proyectos entre los que se encuentra la llamada e-Receta.

- Prueba piloto. Por ahora, la experiencia piloto se está desarrollando en diversas farmacias de las localidades de Markina y Basauri (Vizcaya), Llodio (Álava) y Azpeitia, Getaria y Legazpia (Guipúzcoa).

- Inversión. El Consejo de Gobierno aprobó en su reunión del pasado día 5 destinar una partida de 1,2 millones de euros para ampliar la implantación de la receta electrónica a las cerca de 800 farmacias con que cuenta la comunidad autónoma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 15 de junio de 2009.

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