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La Feria del Libro premia las ventas de Eduardo Mendoza

Fue el escritor de más éxito en la edición de 2008

Los premios tienen para el escritor Eduardo Mendoza una doble función: halagan y tranquilizan. Mendoza (Barcelona, 1943) contó ayer en Bilbao que sufre cada vez de mayor inseguridad, se pregunta constantemente por qué lleva tantos años peleándose con las palabras y no sabe si va por el buen camino. La Feria del Libro de Bilbao le entregó ayer la Pluma de Plata con la que premió que su novela El asombroso viaje de Pomponio Flato (Seix Barral) fuera la obra más vendida en la edición del pasado año. El escritor interpretó el galardón de la feria como un "vas bien, no te has equivocado", que le anima a seguir escribiendo.

Mendoza logró el Premio de la Crítica con su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta (1975), a la que siguieron El misterio de la cripta embrujada (1979), El laberinto de las aceitunas (1982), La ciudad de los prodigios (1986) -Premio Ciudad de Barcelona- y Sin noticias de Gurb (1991) y El año del diluvio (1992), entre otras obras. Con Mauricio o las elecciones primarias, obtuvo en 2007 el Premio Fundación José Manuel Lara Hernández a la mejor novela del año.

El asombroso viaje de Pomponio Flato parodia el género histórico, el policíaco y la hagiografía con una historia protagonizada por un romano que en el siglo I de nuestra era viaja por los confines del Imperio Romano en busca de unas aguas de efectos medicinales. Pomponio Flato acaba en Nazaret, resolviendo un crimen en el que está involucrada la familia de un carpintero, cuyo hijo se llama Jesús.

El asombroso viaje... ganó lectores por su carga de humor. El escritor José Luis Urrutia destacó ayer que el humor "al estilo Mendoza" es elegante y en nada irreverente, que huye del chiste fácil y construye situaciones y personajes poco previsibles. Para Mendoza, su último libro publicado fue una "juerga literaria". Escribir El asombroso viaje... fue un divertimento, reconoció el autor, en el que se planteó un desafío sobre el "aspecto circense de la literatura", pero sin ofender ninguna sensibilidad. Cree que lo consiguió, pues hasta en alguna revista religiosa recomendaban su lectura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de junio de 2009