La OEA levanta la sanción que excluye a Cuba desde 1962

"La noticia refleja el cambio de época que vive América Latina", declara el ministro de Exteriores ecuatoriano

Los ministros de Exteriores de la Organización de Estados Americanos (OEA) reunidos en Honduras alcanzaron ayer un acuerdo para derogar la suspensión a Cuba, aprobada en 1962. El canciller de Ecuador, Fander Falconí, anunció que la decisión "había sido aprobada por todos los representantes". "Es una muy buena noticia, refleja el cambio de época que se está viviendo en América Latina", declaró Falconí.

El ministro ecuatoriano explicó que se había "llegado a un consenso sobre un texto que no condiciona y lo que plantea (...) es eliminar la exclusión de Cuba que se había tomado en el año 62". Y añadió: "Muchos de nosotros no habíamos nacido en ese momento y lo que está haciendo esta generación es básicamente enmendar la historia (...) Tenemos el reto de construir una historia distinta". La decisión fue adoptada a última hora, prácticamente cuando ya se creía imposible, puesto que un grupo de ministros especialmente designado para tratar la cuestión debatió durante más de seis horas sin alcanzar un acuerdo. Había quienes propugnaban una derogación de la suspensión sin condiciones, y otros proponían mencionar la necesidad de que Cuba asumiese los compromisos de democracia y defensa de los derechos humanos adoptados por los demás países miembros de la organización.

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La resolución final reza: "Que la Resolución VI adoptada el 31 de enero de 1962 en la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, mediante la cual se excluyó el Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano, queda sin efecto en la Organización de los Estados Americanos". Y se añade: "Que la participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del Gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA".

Esta segunda parte de la resolución parece recoger la posición defendida por EE UU en la reciente Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago, que vinculaba el regreso de la isla a la OEA a los avances democráticos y a la situación de los derechos humanos. Esta condición había sido rechazada con vehemencia por Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, el núcleo duro de países que más ha impulsado la reincorporación de La Habana al foro.

Lo irónico del reingreso de Cuba a la OEA es que 24 horas antes de que se pactara el levantamiento de la sanción, el ex presidente cubano Fidel Castro reiteró su indiferencia a pertenecer a la OEA y denunció que la organización ha sido desde su creación "cómplice de todos los crímenes contra Cuba". Según Castro, su país "luchó por los demás pueblos hermanos de este continente" al resistir "las agresiones del imperio". "La totalidad de los países de América Latina fueron víctimas de las intervenciones y agresiones políticas y económicas. No hay uno solo que pueda negarlo", afirmó.

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Castro y sus aliados en América Latina habían planteado que si la OEA no cambia de forma sustancial e incluye a Cuba, tendría que desaparecer. El líder comunista citó unas palabras del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, al llegar a Honduras: "No es posible que los problemas de la región se discutan en Washington, construyamos algo propio, sin países ajenos a nuestra cultura, a nuestros valores, incluyendo obviamente (...) a Cuba".

Hillary Clinton, con el presidente de Honduras, Manuel Zelaya.
Hillary Clinton, con el presidente de Honduras, Manuel Zelaya.REUTERS

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