La gran cumbre del clima se preparará en Barcelona

La reunión perfilará en noviembre pactos sobre emisiones

Barcelona acogerá del 2 al 6 de noviembre, justo un mes antes de que se celebre en Copenhague la cumbre mundial del clima, una conferencia previa para ultimar las negociaciones. La cumbre de Copenhague debe decidir acerca de las acciones a tomar después de 2012, cuando expira el primer periodo de cumplimiento del Protocolo de Kioto. La decisión se ha tomado en la reunión que se está celebrando en Bonn hasta el 12 de junio en la sede de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC, en sus siglas en inglés). Los delegados de 192 países están trabajando para intentar alcanzar un acuerdo en la cita de Copenhague.

Además de los dos organismos de trabajo de la UNFCCC, que se reúnen dos veces al año, en Bonn se están discutiendo los documentos elaborados en las dos vías de trabajo puestas en marcha, una en 2005 y otra en 2007. El objetivo de la primera es avanzar en los posibles compromisos de los países que han ratificado el Protocolo de Kioto. La otra vía, denominada de acción a largo plazo, supone debatir en el marco de la UNFCCC y tiene como ventaja implicar también a EE UU, país miembro de la convención, pero no del protocolo.

El proceso termina en Copenhague. Allí se decidirá el plan sucesor de Kioto

Las negociaciones abarcan los nuevos compromisos para los países desarrollados, cuantificados y con plazos fijos, más allá de 2010, planes de adaptación al cambio climático, acuerdos financieros para ayudar a las naciones en vías de desarrollo y posibles incentivos para que éstas se comprometan a controlar sus emisiones.

En el camino a Copenhague quedan aún dos citas: una de nuevo en Bonn, en agosto, y la de Barcelona. En la de la capital catalana, la última oportunidad antes de la hora de la verdad, se tratará de dejar cerrado todo lo que haya alcanzado ya un consenso y, además, definir claramente la lista de las cuestiones controvertidas en las que la cumbre de Copenhague debe fijar toda su atención, explica Teresa Ribera, secretaria de Estado de Medio Ambiente y veterana de las negociaciones internacionales de cambio climático.

A nadie se le escapa que EE UU es clave en el futuro de las acciones para frenar el calentamiento global. La llegada de Obama a la presidencia ha dado un giro radical a la postura estadounidense, pero eso no quiere decir que todo sea ahora un camino de rosas. EE UU afronta una situación heredera de sus dos décadas de falta de actuación en el escenario internacional ante el cambio climático y el nivel de exigencia de los demás países es ahora muy alto. En esta situación unos y otros están buscando una vía factible que incorpore a EE UU a los esfuerzos sin perder de vista su situación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de junio de 2009.

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