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El Santander pone su marca en 1.300 oficinas británicas

El banco opone su fortaleza a la crisis de los competidores en Reino Unido

Hace casi cinco años que el Santander entró en el mercado financiero de Reino Unido. Se le recibió con recelo y escepticismo. Ahora, la entidad ha visto cómo caen algunos de los que eran sus más grandes competidores mientras, por su parte, ha comprado más bancos.

La crisis financiera no ha golpeado al Santander, al menos hasta el momento, y el grupo se siente fuerte para quitar las marcas británicas y poner la suya. "Ya no se percibe al Santander como un banco español, sino global, que ha salido bien de la crisis. El 80% de los potenciales clientes británicos nos conocen gracias, sobre todo, al patrocinio de la fórmula 1, el gran premio de Silverstone y a los años que llevamos aquí", explica Antonio Horta-Osorio, máximo responsable de la entidad en Reino Unido.

La entidad invertirá 14,5 millones en la unificación de distintivos

A principios del próximo año, las 1.000 oficinas del Abbey y del recién adquirido Bradford & Bingley cambiarán sus rótulos por los del Santander. Más adelante, lo harán las 300 sucursales del otro banco comprado, Alliance & Leicester. Este proceso se hará en paralelo a la integración de los sistemas tecnológicos, porque el objetivo es que los 25 millones de clientes puedan utilizar indistintamente cualquier oficina.

Según Horta-Osorio, que explicó los planes en un viaje financiado por la entidad, el banco invertirá 14,5 millones de euros en la operación de fusión de marcas. No obstante, ha prometido al mercado que en los tres próximos ejercicios ahorrará 208 millones de euros en gastos generales, incluyendo los gastos de la plataforma tecnológica.

Juan Manuel Cendoya, director general y responsable de comunicación, explicó que la clave de la estrategia del grupo ha sido estar en banca comercial, diversificando mercados y siempre con más del 10% de cuota en cada país "porque así se reducen riesgos en un 20%". El Santander es el quinto banco en Reino Unido con el 11% aproximadamente del conjunto del negocio bancario.

El Santander ha tomado la decisión después de conocer y analizar muy bien el mercado británico. Al margen de las últimas compras de Bradford & Bingley y Alliance & Leicester, que le han costado unos 2.100 millones de euros, el Santander entró en Reino Unido tras adquirir el que era el sexto banco del país, Abbey Nacional, en octubre del año 2004. Pagó 13.500 millones de euros de aquella fecha, aunque recuperó 1.000 millones mediante el cobro de un dividendo. La entidad presidida por Emilio Botín amplió un 32% su capital para hacer frente a esta adquisición que, según muchos analistas del momento, era de tal envergadura que podía haber truncado el futuro del grupo. Pero digirió el sapo y la jugada le salió bien.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de mayo de 2009