La crisis sólo es teórica en el Hay Festival

El tema económico centra muchos de los debates de la cita galesa

¿Qué puede hacer con la omnipotente crisis un pequeño pueblo galés como Hay-on-Wye que en abril de 1977 aceptó declararse, tras la propuesta de uno de sus 1.300 conciudadanos, en reino independiente y primera ciudad de los libros del mundo? Pues convertir el tema en uno de los ejes de la 22ª edición de su Hay Festival de literatura y en la plataforma para anunciar una nueva expansión hacia Oriente y África.

¿Crisis, qué crisis? Encorajados por un sol anómalo, el público ha respondido como nunca acudiendo a una treintena de carpas en un prado infinito, que hasta el día 31 acogerá la friolera de 358 actividades. Durante el primer fin de semana, sólo el sábado se adquirieron cerca de 19.500 entradas y si bien los organizadores preveían mantenerse al final en los 120.000 visitantes, las cifras podrían incrementarse un 20% este año. "La situación financiera hace que la gente se plantee viajar menos y Hay quizá haya sido una gran alternativa", elucubra una portavoz del festival. En cualquier caso, amén de butacas y césped, el que el viejo invitado Bill Clinton calificó como "el Woodstock de la mente" ofrece sobre todo una oferta muy tentadora: actividades imaginativas, intervención del público y grandes nombres. Este año, sin ser estelar, se asomarán Desmond Tutu, Sting, Sara Watters, Eric Hobsbwam, Jane Birkin, Niall Ferguson y Cornelia Funke.

Entre los invitados de este año figuran Hobsbwam, Jane Birkin y Preston
En julio habrá festival en Nairobi y estudian expandirse a India y China

Una prueba de imaginación fue la loca idea de un duelo entre dos responsables de la London School of Economics sobre la crisis, un acto más de la media docena sobre el tema durante el fin de semana. Danny Quah, jefe del Departamento de Economía, jugó el papel del optimista: "Con cada terremoto financiero, como los de 1991 y 2001, el centro de gravedad económico se desplaza más a áreas emergentes como India y China, que producen mejor y de forma más innovadora". Howard Davies aportó cifras para hacer un resumen opuesto: "Inevitable incremento de impuestos y ruina de varios Gobiernos occidentales".

Más de 400 personas colapsaron el aforo para escuchar al historiador Richard Overy. Al pie de su nuevo libro, Britanin between the wars, hizo un triple pero sugerente salto mortal: buscar similitudes entre la crisis de 1939-1945 y la actualidad. Encontró varias, amén de lo financiero: preocupación por el fin de una era de la civilización, inquietud medioambiental, cierto tono apocalíptico y una voluntad de evitar guerras, "que no quiere decir pacifismo", sobre todo ante la amenaza islámica. Los historiadores Hobsbawm y Fergusson también enlazaron el Tratado de Versalles de 1919 con la actualidad: "Aún pagamos las consecuencias de aquel mal tratado en los Balcanes, Oriente Próximo y las fronteras soviéticas", dijo el primero.

El Hay Festival tiene duende porque si no no se explica que casi 300 personas pagaran ayer mismo seis libras por escuchar la insoluble discusión entre el historiador Paul Preston e Ignacio Martínez de Pisón (único autor español este año) sobre si quién mató a José Robles (traductor y amigo de John Dos Passos) fueron los servicios secretos españoles por quintacolumnista (tesis Preston, en su libro Idealistas bajo las bajas, recién publicado en Inglaterra) o quizá fueran los soviéticos (tesis de Pisón en Desenterrar a los muertos, que acaba de aparecer en inglés). O que a las 9 de la mañana del domingo casi 200 personas oyeran a 15 autores galeses de menos de 30 años, aún sin libro: atención a James Smythe, Susie Wild y Tyler Keevil. O que Jane Birkin recordara su infancia ante otras 300 personas antes de un concierto.

Richard Booth fue el hayano visionario que impulsó el reino de los libros: su legado son un pueblo con 41 tiendas con libros de segunda mano, sólo una con más de 200.000 títulos. Hoy está muy alejado del Hay Festival, que nació en 1988, 11 años después de su idea. Dice que todo se ha vuelto muy mercantilista. Correcto.

En el entorno del festival hay tenderetes que venden desde caramelos a matrículas en escuelas privadas. Pero el festival es una entidad sin ánimo de lucro con 12 personas trabajando al año. "Reinvertimos todo lo que ganamos y procuramos generar beneficios sociales claros", articula Andy Fryers, uno de los coordinadores del festival. Por eso, a su Hay galés, al que realizan en Cartagena de Indias y los dos de España (Segovia y Granada), se añadirá el 30 de julio el de Storymoja en Nairobi (Kenia), mientras estudian expandirse por India y China. Para Fryers está claro: "Tenemos un conocimiento sobre festivales y lo exportamos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 25 de mayo de 2009.

Se adhiere a los criterios de
Lo más visto en...Top 50