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14ª corrida de feria de San Isidro

¿Cornadas para todos?

"¡Cornadas para todos!". Es lo que solía desear a matadores y cuadrillas, con evidente sorna macabra, el diestro venezolano César Girón, momentos antes de iniciar el paseíllo. Para todos, afortunadamente, no, pero muchos han sido los toreros de oro y plata que han visitado la enfermería de Las Ventas durante la primera semana de feria. Hasta ahora, Miguel Abellán, Iván Fandiño, Gimeno Mora, Luis Bolívar, Rafael Cuesta y Antonio Ferrera. Sabido es que el tópico siempre acusa al torero como responsable de las cornadas, al no haber estado lo suficientemente listo para prever las reacciones del toro y evitarlas. "Sientes como si te pasara el AVE por encima. El toro que me cogió tenía mucha transmisión y mucha violencia", asegura Luis Bolívar. "Los toros, cuando embisten cogen, aunque qué duda cabe que depende también de la raza que tengan", puntualiza el matador. Bolívar se recupera en su casa de Navalcarnero, a la espera de volver a vestirse de luces el próximo día 31 en la plaza francesa de Vic-Fezensac: "El esfuerzo que hice para reaparecer tan sólo dos días después de la cogida fue casi inhumano. La gente podía pensar que esto no es nada, pero fue terrible. Pero para eso somos toreros; mientras haya salud, ahí estamos".

Abundante trabajo

Lo cierto es que, mientras el año pasado, durante la Feria de San Isidro, la enfermería quedó inmaculada, feliz adjetivo-hallazgo del doctor García Padrós, este año el trabajo está siendo abundante. Coincide con que las corridas de toros lidiadas durante la primera semana de la feria han mostrado un comportamiento distinto al que exhibieron en años anteriores, en los que su embestida fue más noble.

Este año, ejemplares de esas mismas ganaderías han dispensado cabezadas hasta hartarse, no sólo por falta de fuerza, sino por mostrar mayor violencia y mal genio. Isabel Carpio, secretaria general de la Unión de criadores de toros de lidia, parece mostrarse a la defensiva: "Los toros cogen por descuido del torero. Todos aquellos que dicen que cuestiones tales como el uso de las fundas para proteger los cuernos de los animales resultan perjudiciales a efectos de incrementar su violencia no buscan más que excusas". "Lo que sí es cierto", matiza Isabel, "es que el manejo del ganado por motivo de los controles sanitarios que imponen las autoridades europeas, muy particularmente la vacunación contra la enfermedad de la lengua azul, pueden estar influyendo en el comportamiento del toro actual, cuando su condición asilvestrada y virgen es fundamental para que den de sí lo que los ganaderos esperan de él".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de mayo de 2009