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Crítica:

Annette reencarnada

A finales de la década de los cincuenta, la Disney encontró a una de sus corporativas gallinas de los huevos de oro en una jovencísima actriz llamada Annette Funicello (Utica, Estados Unidos, 1942). A su medida construyó el serial Annette, emitido durante la temporada 1957-1958 en el programa televisivo The Mickey Mouse club, donde se narraba la entrada de una cándida chica de campo en el hostil ambiente de su ciudad de adopción. Puntuaban la trama algunos números musicales en los que ya brillaba el talento de quien iba a ser icono del pop de chicle y las películas de biquinis de la década siguiente.

Annette es la piedra angular sobre la que, años más tarde, la compañía Disney iba a levantar la mitología de Hannah Montana, el fenómeno teen que ahora salta a la gran pantalla en lo que bien podría ser el negativo color lentejuelas de aquel viejo serial.

HANNAH MONTANA: LA PELÍCULA

Dirección: Peter Chelsom. Intérpretes: Miley Cyrus, Billy Ray Cyrus, Emily Osment, Vanessa Williams, Jason Earles.

Género: musical. EE UU, 2009.

Duración: 102 minutos.

Peter Chelsom, que se estrenó como autor en toda regla con las notables Hear my song (1991) y Funnybones (1995), cumple el expediente con escritura funcional, cuando no tosca. Armonizando artificio y afán de autenticidad, Hannah Montana: la película parece resolver en su brillo efímero y rentable las propias contradicciones de la esencia disneyana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de mayo de 2009