"Lo peor parece que está por llegar"

El día después de que Leche Pascual anunciara un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) a la plantilla de la planta de Outeiro de Rei discurrió con aparente normalidad en este centro de trabajo lucense. Pero trabajadores y miembros del comité de empresa se desesperan en la búsqueda de información.

"Nos cogió descolocados y totalmente desprevenidos porque no lo esperábamos", aseguró un miembro del comité de empresa, en tanto que su presidente, Pedro Neira, no podía ocultar su escepticismo. "Hoy [por ayer] hemos trabajado con la normalidad que se puede tener en estos casos, pero el trago es muy duro y lo peor parece que todavía está por llegar", explicó.

En medio de este desconcierto, los nueve miembros del comité tratan de organizarse ya que son independientes y no tienen adscripción a ningún sindicato de clase. Por eso, de momento, no disponen del amparo de un servicio jurídico. "Lo primero será buscar un abogado y luego actuaremos", proclama aturdido otro de los integrantes de este órgano de representación laboral.

De todas formas, la desconfianza hacia las intenciones desveladas por el grupo lácteo es total. El martes, cuando se anunció el ERE, apenas entró leche, en tanto que ayer se registró una entrada de cisternas más acorde con la actividad de esta planta que, pese a todo, ya había sufrido una caída del 50% de su potencial transformador.

Aun así, Neira no entiende los argumentos esgrimidos por la empresa sobre la merma en el consumo y la tendencia de los consumidores a trasladar sus hábitos de compra hacia marcas blancas que el grupo burgalés se niega a comercializar. "Las previsiones que nos trasladaron a final de año se estaban cumpliendo perfectamente y en esa época nadie nos habló de esta posibilidad", denunció el sindicalista.

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