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Un preso de Guantánamo consigue dar una entrevista telefónica al canal Al Yazira

Con la argucia de fingir que iba a llamar a su familia, el preso de Guantánamo Mohamed el Gharani logró lo que nunca antes un recluso de este penal de alta seguridad había conseguido: dar una entrevista a un medio de comunicación. El Gharani llamó a un camarógrafo de la cadena de televisión qatarí en lengua árabe Al Yazira, Sami al Hajj, que también permaneció detenido en Guantánamo, durante seis años. Este medio de comunicación emitió ayer fragmentos de la conversación, en la que el detenido se queja de torturas y trato vejatorio por parte de sus captores.

El preso, nacido en Chad, fue capturado por la policía nacional de Pakistán en octubre de 2001 y al año siguiente pasó a estar bajo la custodia de Estados Unidos, que le acusó de pertenecer a la red terrorista de Al Qaeda y de haber colaborado con los talibanes en la batalla de Tora Bora. Fue, de este modo, uno de los primeros en llegar a la base de Guantánamo, en la isla de Cuba. Y uno de los más jóvenes. La cadena Al Yazira informó ayer de que tiene 21 años, aunque la organización británica de ayuda a presos Reprieve asegura que fue capturado con 14 años, lo que significaría que ahora podría tener 23.

En enero, un juez de Estados Unidos ordenó que se le pusiera en libertad por falta de pruebas que sustentaran las acusaciones de la Administración norteamericana. Entonces se le trasladó a una parte del penal en la que diversos presos esperan su liberación y en la que se les permiten mayores privilegios que a sus compañeros de presidio, como el de hacer llamadas telefónicas. Aprovechando este derecho, dio la única entrevista que se conoce de un preso de Guantánamo a un medio de comunicación.

En su conversación con el camarógrafo, El Gharani se quejó de abuso de poder por parte de los soldados que le vigilan. Detalló cómo, días después de la toma de posesión de Obama, el 20 de enero, un grupo de seis soldados entró en su celda y le dio una paliza. "Tenían un palo de goma o una porra y me golpearon con ella. Vaciaron dos botes de gas lacrimógeno sobre mí", dijo. "Luego me golpearon hasta tumbarme, uno me presionó sobre la cabeza y comenzó a golpearla contra el suelo. Yo le gritaba a su supervisor que qué estaban haciendo, que mirara lo que estaban haciendo. Pero su supervisor me dijo que estaban haciendo su trabajo".

Gharani se queja de que la llegada de Obama al poder no ha cambiado las prácticas de abuso que se viven a diario en esa prisión. El nuevo presidente ha ordenado que se desmantele el penal de Guantánamo antes de finales de año. Aún quedan allí unos 240 presos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de abril de 2009