Moldavia espera con temor un mitin convocado por la Red

Miles de mensajes transmitidos por Internet llaman a la 'Gran Revolución'

Un mitin, convocado anónimamente por Internet para el viernes en la capital de Moldavia, tiene atemorizados tanto a los círculos gubernamentales como de la oposición, que han exhortado a evitar la violencia. La cita para salir a la calle a las 10 de la mañana ha circulado profusamente a través de las redes sociales (Twitter y Facebook) y consiste en un llamamiento a la Gran Revolución.

"Abajo los comunistas. Por un futuro mejor. Transmite este mensaje a tus familiares y conocidos. Vamos hermanos. Llega la hora", reza el mensaje, y, en espera del evento, Chisinau es un hervidero de rumores sobre las responsabilidades y consecuencias de los violentos sucesos del martes que culminaron con decenas de heridos, 200 detenciones, el saqueo de la Presidencia y el incendio del Parlamento.

En un clima proclive a ver conspiraciones por todas partes, unos interpretan los desmanes como obra de la mano de Bucarest y otros los atribuyen a la mano de Moscú. Los rumores que caldean el ambiente son parecidos a los que se divulgaron durante la Revolución Naranja en Ucrania, en 2004. Pero Moldavia no es Ucrania, y en Chisinau no hay una manifestación callejera coordinada por líderes políticos como en Kiev. Los grupos de curiosos que se concentran durante el día frente a la sede del Gobierno se dispersan por la noche.

Mientras, la Comisión Electoral Central ha permitido a los partidos de la oposición revisar las listas de votantes para comprobar si hubo fraude. El alcalde de Chisinau, Dorin Chirtoaca, estima que los comunistas se han atribuido entre un 10% y un 15% de votos más de los recibidos realmente. "Por el bien de la credibilidad de la democracia en Moldavia, la salida del conflicto debe ser un compromiso entre la oposición representada en el nuevo Parlamento y el partido en el poder", manifestó Kalman Mizsei, el enviado especial del alto representante de política exterior la UE, Javier Solana.

En Moscú, el ministro de Exteriores ruso Serguéi Lavrov, dijo que Rusia estaba preocupada por la falta de un tratado fronterizo entre Moldavia y Rumanía, y que había planteado ese problema ante la Unión Europea. Lavrov añadió que los desmanes en la capital moldava "empeoran las condiciones" para llegar a un acuerdo con la región separatista del Transdniéster, de población rusa y ucrania, que se resiste a integrarse en Moldavia si este país no le garantiza que podrá mantener su identidad en su seno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 09 de abril de 2009.

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