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Indignación contra Corea del Norte por lanzar un misil de largo alcance

El Consejo de Seguridad, dividido, no logra un acuerdo para condenar la acción

Corea del Norte desafió ayer al mundo y lanzó un cohete, según dijo para colocar un satélite de comunicaciones en órbita, ante la indignación generalizada de la comunidad internacional y la ira de EE UU, Japón y Corea del Sur, que acusan a Pyongyang de haber probado un misil de largo alcance Taepodong-2. Sin embargo, anoche no se logró ningún acuerdo en el Consejo de Seguridad de la ONU, que se reunió de urgencia a petición de Tokio, pese a que Washington trató de negociar con sus aliados una respuesta coordinada y lo más amplia posible.

Después de tres horas, los 15 miembros sólo se comprometieron a "continuar con las consultas sobre una reacción apropiada del Consejo, acorde con sus responsabilidades dada la gravedad de la cuestión", según Claude Heller, el embajador de México y presidente de turno del órgano.

El órgano de la ONU sólo logra convenir que se continúe con las consultas

Ni siquiera se pusieron de acuerdo sobre si Pyongyang había violado alguna resolución. Diez países, entre ellos EE UU, Francia, Reino Unido y Japón, defendieron una firme condena del lanzamiento, por incumplir la resolución 1.718 del Consejo de Seguridad, que impide a Corea del Norte cualquier tipo de prueba con misiles balísticos. Esa resolución fue adoptada en 2006 después de que Pyongyang ensayara por primera vez el Taepodong-2 y realizara una prueba atómica.

Pero Pekín y Moscú, que tienen derecho a veto y son contrarias a nuevas sanciones, no se mostraron convencidos de que la acción norcoreana supusiera tal incumplimiento, y pidieron contención al Consejo para no comprometer las conversaciones a seis bandas -China, Rusia, EE UU, Japón y las dos Coreas- sobre la desnuclearización de Pyongyang, paralizadas desde el año pasado. Apoyados por Libia, Uganda y Vietnam, defendieron que todos los países tienen derecho al uso pacífico del espacio.

El embajador chino, Zhang Yesui, declaró tras la reunión que la reacción del Consejo ha de ser "cauta y proporcionada".

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lamentó en un comunicado previo la acción norcoreana y señaló que "dada la volatilidad en la región y el punto muerto de las negociaciones entre las partes, ese lanzamiento no propicia los esfuerzos para promocionar el diálogo, la paz y la estabilidad regional". Ban instó a Pyongyang a cumplir con las resoluciones del Consejo y pidió a los países que participan en las conversaciones a seis bandas que se centren "en las formas de reconstruir la confianza y restaurar el diálogo".

El presidente Barack Obama, según informa Antonio Caño desde Praga, fue despertado en la madrugada de ayer por su portavoz, Robert Gibbs, y se puso inmediatamente en contacto con sus jefes militares. Obama declaró que el misil supone un "desafío" y una "amenaza". "Esta acción reclama una respuesta de la comunidad internacional, incluido el Consejo de Seguridad, para que quede claro que sus resoluciones no se pueden violar con impunidad", afirmó. Tanto la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, como el consejero nacional de Seguridad, general James Jones, realizaron durante todo el día gestiones para lograr una reacción lo más unánime y contundente posible.

La UE expresó su condena y pidió a Pyongyang que suspenda "inmediatamente todas las actividades relacionadas con su programa de misiles balísticos y que abandone todas las armas y programas nucleares de forma total, verificable e irreversible".

Sin embargo, el régimen de Kim Jong-il insistió en que el lanzamiento forma parte de su programa espacial de uso pacífico. "Nuestros científicos e ingenieros han tenido éxito en la colocación en órbita del satélite Kwangmyongsong-2 por medio del cohete Unha-2", anunció la agencia oficial de noticias norcoreana KCNA, que añadió que Kim asistió al lanzamiento.

Pyongyang afirmó que el disparo fue efectuado a las 11.20 de la mañana (siete horas menos en la España peninsular), y que, tras alcanzar su posición, el satélite comenzó a emitir hacia la Tierra "canciones revolucionarias inmortales de loa al general Kim Il-sung", fundador de Corea del Norte, y a su hijo y actual líder, "el general Kim Jong-il". Pero Seúl y Washington dijeron que nada había entrado en órbita. Según el Mando Norte del Ejército estadounidense, la primera etapa del cohete cayó en el mar del Este (mar de Japón), al oeste de Japón, y el resto, junto con la carga, al este de ese país, en el Pacífico.

Japón, que había puesto el Ejército en estado de alerta, aseguró que el cohete sobrevoló el país, mientras que los dos aceleradores cayeron -según lo previsto- al agua fuera de sus costas, por lo que no tuvo que interceptarlos, como había dicho que haría si suponían una amenaza para su territorio. Los expertos creen que el Taepodong-2 no ha sido configurado aún para llevar una cabeza nuclear. Pyongyang había advertido de que cualquier intento de destruir el cohete sería considerado un acto de guerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de abril de 2009