Urkullu eleva el tono de los ataques del PNV al pacto entre socialistas y populares

El presidente peneuvista acusa a sus rivales de manipular el Estado de derecho

El PNV anunció una dura oposición y la está ejerciendo sin haber sido investido siquiera el nuevo lehendakari. Se siente desalojado del poder y justifica su desasosiego en que su partido ganó las elecciones, aunque ahora carezca de mayoría para reelegir a Juan José Ibarretxe como lehendakari. El presidente,Iñigo Urkullu, elevó ayer el tono de las quejas que viene repitiendo su partido en los últimos días y aseguró que el pacto cerrado entre el PSE-EE y el PP, que llevará al socialista Patxi López a la Lehendakaritza, esconde "la manipulación del Estado de derecho, la mentira, la ambición personal, el odio y el revanchismo hacia los demás".

Las palabras que Urkullu pronunció en un acto político de las juventudes de su formación (EGI) en Dima siguen a las de su portavoz parlamentario, Joseba Egibar, el viernes en Vitoria en las que aseguraba que su salida del poder responde a la puesta en marcha de "toda una maquinaria de Estado".

EA no votará a López, pero admite pactos puntuales en asuntos concretos

El líder nacionalista invocó frente a la suma de votos de populares y socialistas lo que considera la manipulación de la ley.

El mismo día en que López le tendía la mano a posibles acuerdos, el PNV volvió a invocar el miedo ante el cambio y esta vez lo vincula al principio político de la "razón de Estado", aludiendo de nuevo a lo que consideran una manipulación de las reglas de juego por haber impedido que las candidaturas de la izquierda abertzale que no condena la violencia se presentasen a los comicios del pasado 1-M.

El argumentario peneuvista se basa en definitiva en cuestionar la legitimidad de la suma de votos de populares y socialistas para hacer a López lehendakari. Urkullu cree que este acuerdo representa "la excepción vasca" a la falta de acuerdo entre ambas formaciones en el resto de España y puede entrañar "graves riesgos en el futuro", especialmente en "las bases sobre las que se sustenta un sistema democrático".

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En su opinión, el documento cerrado por ambas formaciones constitucionalistas contiene "una suma de principios reaccionarios e involucionistas". En términos muy duros, insistió en su intervención en que "ningún proyecto puede sostenerse mucho tiempo sobre la mentira, la falta absoluta de principios políticos y éticos y sobre el revanchismo". El dirigente del PNV, que predica que será el PP y su presidente en Euskadi, Antonio Basagoiti, el que gobierne en la sombra, aseguró que en el pacto se da prioridad a los intereses de España, frente a la normalización política de Euskadi. El PNV volvió a advertir de que liderará la sociedad vasca en todos los ámbitos. Tras su duro discurso, pidió a sus bases "serenidad".

Mientars, el único parlamentario de EA, Jesús María Larrazabal, arremetió también ayer contra el cambio, que dijo es a "peor". También quiso deslegitimar el pacto de socialistas y populares. En una rueda de prensa en San Sebastián, sostuvo que la elección el pasado viernes de la popular Arantza Quiroga como presidenta del Parlamento es el primer paso que llevará a López a liderar "políticas de involución" desde el Gobierno. Larrazabal recalcó que su partido no votará la investidura de López, pero no descartó que su voto pueda coincidir con el del Gobierno en cuestiones "concretas".

Larrazabal también quiso hacer ver que el pacto es frentista, "contra el nacionalismo vasco" y "a favor del nacionalismo vascoespañol". Insistió en que la mayoría social de la comunidad es abertzale y que el Parlamento de Vitoria no refleja la pluralidad de la sociedad vasca al no estar presente alguna de las marcas electorales de la ilegal Batasuna.

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