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EE UU anuncia reglas de juego más duras para el sector financiero

Geithner reforzará la supervisión y la regulación y aumentará la vigilancia sobrelos fondos especulativos, el capital riesgo y los derivados fuera de mercado

El Tesoro de EE UU se dispone a cambiar las reglas del juego en Wall Street tras reconocer que el sistema ha fallado y que necesita una revisión a fondo. El objetivo es dotar al Gobierno de nuevos poderes para someter al sector financiero a una mayor supervisión, regulando los mercados de derivados y vigilando la manera en la que los fondos especulativos mueven el dinero. En la cúspide se colocará una superagencia que actuará cuando detecte una acumulación peligrosa del riesgo.

El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, presentó ayer los pilares de su propuesta en el Capitolio, una semana antes de que arranque en Londres la cumbre del G-20. El objetivo es doble: tapar los agujeros que debilitan la arquitectura del sistema y la hacen vulnerable ante los abusos, y dotarse de los medios para lidiar con eficacia problemas como los que están haciendo tambalear su estructura desde hace 18 meses.

Obama viajará a la cumbre de Londres del G-20 con las nuevas propuestas

La disciplina que se aplica el mercado para autoregularse, dijo, no es suficiente para protegerlo de los abusos que llevaron al colapso de Bear Stearns, Lehman Brother, Merrill Lynch o AIG. Y por este motivo, defendió que el péndulo de la supervisión se desplace desde Wall Street hacia Washington. "Lo que necesitamos es una regulación uniforme, más inteligente y reforzada, porque el coste de que sea débil y esté resquebrajada es catastrófico".

Para empezar a moldear la nueva estructura, el Tesoro retoma la idea del superregulador, que con sus tentáculos llegue a todas las esquinas de la industria financiera para poder determinar qué riesgo están asumiendo las firmas y si representan una amenaza para el conjunto de la economía. La idea es que este trabajo sea realizado por la Fed, aunque Geithner evitó decirlo. Tan sólo precisó que la nueva agencia debe ser "independiente".

En paralelo, se quieren establecer nuevos procedimientos para lidiar con las entidades sistémicamente importantes, sean bancos o instituciones no bancarias. La idea es expandir el modelo del fondo de garantía de depósitos (FDIC), para poder intervenir firmas que por su tamaño pueden desestabilizar la economía. La Casa Blanca, el Tesoro y la Fed determinarán la asistencia y establecerán los pasos de su reestructuración, incluida la liquidación.

Con las nuevas reglas de juego, los grandes bancos y otras entidades financieras, como las aseguradoras, estarán obligadas a alimentar sus reservas en los momentos de bonanza, hasta un nivel suficiente que les permita disponer de margen para operar en periodos de crisis, en línea con las provisiones anticíclicas españolas. Los reguladores también podrán establecer reglas para guiar las prácticas de remuneración de los ejecutivos.

El Tesoro pretende además establecer por primera vez supervisión federal para los complejos derivados que se negocian fuera de los mercados organizados, los hedge funds y las grandes firmas de capital riesgo. Se vigilarán así productos financieros de gran complejidad, como los credit default swaps (seguros por impago de crédito), que están en el origen del colapso de AIG.

Los grandes hegde funds deberán registrarse ante la Securities and Exchange Commission (SEC), informar sobre sus transacciones y clientes, y podrán ser objeto de inspecciones. La información, que no será pública, será compartida con el supervisor de riesgos sistémicos. Se trata de proteger así a los inversores de fraudes como el ejecutado por Bernard Madoff. También se quieren imponer nuevas reglas para evitar la fuga de capital de los fondos de dinero, como las que ocurrieron tras la bancarrota de Lehman Brothers y pusieron contra las cuerdas al sistema.

La negociación de las nuevas reglas será larga. Timothy Geithner dijo que el objetivo es restaurar la confianza hacia el sistema financiero estadounidense. Y con este cometido viaja hacia Londres el presidente de EE UU, Barack Obama. Washington no quiere ir solo en este proceso porque advierte que "el riesgo no respeta fronteras".

Los seis objetivos

- Un único supervisor vigilará la estabilidad de las principales instituciones y de los sistemas clave de pagos.

- Exigir requerimientos de capital más conservadores y de carácter anticíclico a las entidades con riesgo para el sistema.

- Exigir el registro ante la SEC de los fondos de inversión privados apalancados por encima de determinado volumen.

- Supervisar los derivados que se negocien fuera de mercados organizados, y crear sistemas de compensación y liquidación centralizados para los mismos.

- Fijar mayores exigencias para los fondos del mercado monetario que reduzcan el riesgo de retiradas de fondos.

- Dar al Gobierno más poderes de intervención ante posibles crisis de grandes entidades financieras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de marzo de 2009

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