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AIG paga sobresueldos millonarios a los ejecutivos que la hundieron

La Casa Blanca cree "escandaloso" que la aseguradora reparta 128 millones

"Escandaloso". Así calificó ayer Larry Summers, jefe del equipo de asesores económicos de la Casa Blanca, que la aseguradora American International Group (AIG) se disponga a distribuir primas y sobresueldos por valor de 128 millones de euros. Y esto a pesar de que la entidad sea la principal beneficiada de las masivas ayudas movilizadas desde septiembre por Washington. AIG acumula 138.000 millones de euros de capital público y el Estado posee el 80% de las acciones. El problema, según Summers, es que "Estados Unidos es un país de derecho" y no se puede impedir que se cumplan los contratos firmados, es decir, que se concedan los sobresueldos.

AIG se mantiene a flote gracias al dinero que sale del bolsillo del contribuyente. Y estos episodios no hacen más que elevar el grado de enfado del público hacia la manera en la que el Gobierno gestiona la crisis. Pero Summers, en una entrevista en la cadena de televisión CBS, dice que el Ejecutivo no puede dejarse llevar por la rabia.

Las primas estaban fijadas por contrato antes de que recibiera las ayudas

"Si levantáramos las manos y nos negáramos a lidiar con estas cosas, tendríamos una catástrofe financiera como la que vimos tras la caída de Lehman Brothers", advirtió. El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, negoció con AIG la manera de limitar al máximo el pago de primas. Pero no tiene el poder de impedir que se abonen porque estaban en los contratos antes de recibir las ayudas.

El controvertido rescate de AIG salió a colación en la primera entrevista concedida en 20 años por un presidente de la Reserva Federal. Ben Bernanke reconoció anoche en el programa 60 Minutos, de la CBS, que de todas las acciones emprendidas hasta ahora, la que más le indignó es la intervención en AIG. "Se trata de una compañía que hizo apuestas inconcebibles", dijo.

"Colgué varias veces el teléfono discutiendo sobre AIG", reconoció. Pero a reglón seguido explicó que no se podía dejar quebrar a otra gran entidad. "No teníamos otra opción que estabilizar o arriesgarnos a un impacto enorme, no sólo en el sistema financiero, sino en toda la economía de EE UU". Bernanke reconoció que en otoño se estuvo "muy cerca" del colapso total del sistema. "Era una situación muy peligrosa", remachó.

Bernanke quiere que su mensaje vaya más allá de Wall Street. El cara a cara se grabó nueve días antes, en una zona del país muy afectada por la crisis hipotecaria. Con ese telón de fondo, el presidente de la Reserva Federal subraya que la clave está en el sistema bancario. "Hemos visto progresos en los mercados financieros. Pero hasta que no se estabilice y funcione con normalidad, no veremos una recuperación". "Tenemos el plan. Estamos trabajando sobre ello. Y pienso que estabilizaremos [los bancos] y veremos el final de la recesión, probablemente este año", auguró.

La entrevista muestra el momento crítico por el que atraviesa la economía de EE UU, el peor desde la Gran Depresión. Y se emitió además durante el periodo de apagón informativo que se aplican los miembros del banco central los días previos a la reunión en la que se decide la evolución de los tipos de interés, que se celebra mañana y pasado.

Bernanke no es el único que se moviliza estos días por hacer llegar su mensaje. Timothy Geithner tiene previsto anunciar hoy junto a Barack Obama un nuevo programa de ayuda a los propietarios de pequeñas empresas que tienen dificultades para mantener abierto el negocio.

También es posible que esta semana la Administración Obama presente los detalles para proceder a la compra de los activos tóxicos que contaminan los balances de los bancos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de marzo de 2009