Reportaje:

Hace un siglo, Serguéi Diaghilev

Se cumplen 100 años de los Ballets Rusos, germen de modernidad en la danza

El 18 de mayo de 1909 debutó en el Teatro Châtelet de París la compañía de los Ballets Russes de Serguéi Diaghilev, inaugurándose así la era moderna del ballet, un proceso profundamente renovador que implicó a los más importantes artistas de su tiempo en varias disciplinas, desde la música hasta la pintura, pasando por el ballet mismo, verdadero soporte y laboratorio.

Un siglo, ya, de un cuerpo de baile convertido en leyenda. Un cumpleaños centenario del que las autoridades culturales de España no parece haberse enterado, dada la ausencia de actos conmemorativos, y eso pese a la estrecha relación que Diaghilev y sus ballets mantuvieron con este país.

El Ministerio de Cultura ha ignorado olímpicamente la efemérides. Desde los años 2006 y 2007, el Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Música viene rechazando cuantos proyectos se le han presentado, entre ellos, la reposición de El sombrero de tres picos en su versión original de Leonidas Massine con los diseños de Pablo Picasso por parte del Ballet Nacional de España (que tiene comprados a su valedor, el Teatro alla Scala de Milán, los derechos de uso de la producción original). Tampoco el Teatro Real valoró una propuesta de traer al Ballet de la Ópera de París con su cuidada reconstrucción de un Programa Diaghilev que contiene La siesta del fauno (Nijinski/Debussy), Las bodas (Bronislava Nijinska/Stravinski) y Petroushka (Fokin/Stravinski).

España ha dejado escapar la ocasión de participar en los actos de homenaje
El INAEM ha ido rechazando, desde 2006, varios proyectos
La compañía pasó temporadas en Madrid, Barcelona y San Sebastián
El rey Alfonso XIII llegó a ser uno de los mecenas del coreógrafo ruso

El Ballet de la Ópera de Roma, que dirige Carla Fracci, se interesó por venir a Madrid con su programa de ballets rusos de la etapa Diaghilev, con rarezas como Jeux y Till Eulenspiegel, ambos de Nijinski y reconstruidos por Mellicent Hodson y Kennet Archer.

Y, sin embargo, España es en la historia de los Ballets Rusos el gran hito geográfico junto a la incontestable París. Las temporadas en el Teatro Real y el Gran Teatro del Liceo, las giras por toda la geografía peninsular (estuvieron en Zaragoza, Alcoy, Cartagena, Valladolid y Logroño, entre otras ciudades) y las largas estancias del conjunto en San Sebastián y Barcelona, son acontecimientos llenos de un rico anecdotario. El propio rey Alfonso XIII fue mecenas de Diaghilev y de su compañía desde el estallido de la Gran Guerra.

El investigador de danza cubano-norteamericano Vicente García-Márquez, prematuramente desaparecido, organizó en Granada un congreso (del 17 al 19 de junio de 1989) con una exposición en paralelo centrada en Le Tricorne (El sombrero de tres picos), el ballet con música de Manuel de Falla y decorados y vestuario de Pablo Picasso estrenado en el Teatro Alhambra de Londres en 1917.

Con la seriedad que lo caracterizaba, García-Márquez reunió en la ciudad andaluza a los más prestigiosos especialistas que situaron, por primera vez de manera científica, la etapa española de Diaghilev en su justa medida e importancia.

Lo cierto es que el ballet español como tal nace de la mano de los rusos con la música de Falla; también fue Diaghilev en primero en jerarquizar el cuadro flamenco y así lo lleva a París con artistas del género escogidos por él mismo en sus viajes por Andalucía y arropados por un telón de Picasso. En el elenco iba María de Albaicín. Richard Buckle, autor de la monumental biografía sobre Diaghilev, ha hablado de "la deuda de aquéllos con España". Las coreografías de inspiración española fueron todas grandes éxitos, desde Tricorne a Las meninas (que dibujara Sert).

Picasso, Stravinski, Nijinski, Falla, Anna Pavlova, Miró, Giorgio de Chirico y Balanchine encabezan la enorme lista de personalidades que granaron algunas de las gestas de los Ballets Rusos y que llevaron la danza, con sus revolucionarios montajes, a toda Europa y América. La huella de los ballets se dejó sentir sobre todos los ámbitos locales que pisaron e influyó en buena parte de los artistas de vanguardia.

Con el espíritu de Serguéi Diaghilev al frente, pintores, músicos, coreógrafos y bailarines eran embarcados en arriesgadas aventuras estéticas que en algunas ocasiones se encontraron con el rechazo del público y, en otras, con el aplauso de quienes sabían ver de verdad el germen de un arte nuevo destinado a evolucionar y marcar a generaciones sucesivas.

Un aniversario mundial... pero no español

- Francia.Las exposiciones sobre los Ballets Russes empezaron ya en agosto de 2008. La galería Charpentier

de los Campos Elíseos abrió una muestra con cuadros, trajes de escena y documentos del propio Diaghilev.

- Reino Unido. En Londres abrió la fiesta el 10 de febrero la especialista en los Ballets Russes Nina Lovanov Rostovski con una conferencia en la Pushkin House.

- Estados Unidos. La Universidad de Illinois y su Biblioteca de Música y Artes Escénicas inaugura estos días una exposición. En Boston, el 19 de mayo comienza el simposio The spirit of Diaghilev. A partir del 19, se pondrá en escena La siesta del fauno, El hijo pródigo y La consagración de la primavera.

- Australia. En Sidney, el Australian Ballet repone su programa con las reconstrucciones de

El pájaro de fuego, Petroushka y Las sílfides.

- Alemania. En Múnich han repuesto Les biches y Sherezade.

- España. No hay celebraciones previstas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de marzo de 2009.

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