La trama de espionaje a altos cargos del PP

Granados fichó a Marcos Peña a petición del PP porque ayudó a investigar el 11-M

El ex policía presumía de colaborar con el partido con información del atentado

El consejero de Interior del Gobierno de Madrid, Francisco Granados, fichó como asesor personal de seguridad al ex inspector de policía Marcos Peña por recomendación de dirigentes nacionales del PP, al que el ex agente "había prestado grandes servicios en la investigación del 11-M", según presumía ante sus interlocutores de la Comunidad de Madrid.

"Me recomendaron que lo contratara desde la dirección nacional del partido", explicó el consejero de Interior para justificar el fichaje de una persona que no necesitaba la Consejería de Interior puesto que no había una vacante para él. Granados no concreta quién de la dirección nacional del PP avaló la contratación en función de la labor prestada por Peña, presumiblemente en lo que fue la infructuosa búsqueda de un nexo entre el 11-M y ETA.

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Aparte del dirigente del PP que apoyó la contratación de Marcos Peña, este ex agente contó con un valedor estelar: el diputado Jaime Ignacio del Burgo, uno de los más fieles inspiradores y seguidores de la recurrente teoría mediática que intentaba mezclar a islamistas con etarras para explicar la mayor matanza terrorista de la historia española.

De hecho, Peña, en una conversación mantenida con este diario, insinuó que antes de ser fichado por Granados para el Gobierno de Aguirre había hecho trabajos "para el partido", que evitó concretar. La versión del Gobierno regional sobre el origen de su contratación (una recomendación del PP nacional porque había colaborado con el partido suministrando información sobre el 11-M), abundaría en la afición del ex policía de realizar pesquisas sobre asuntos que están bajo la lupa de algún juez, en aquel caso el magistrado de la Audiencia Nacional Juan del Olmo.

De hecho, según su propio relato a este periódico, que luego rectificó, Peña hizo indagaciones e informes para Granados sobre distintos asuntos bajo investigación sumarial: el caso Ciempozuelos, que salpicaba a dos ex alcaldes socialistas; la mafia policial de Coslada, destapada bajo mandato de un equipo socialista; y la mafia de las discotecas de Madrid, a resultas de la muerte de un joven a manos de un portero.

¿Supervisar contratos?

Nadie le habría contratado, pues, para supervisar contratos, ni para controlar la seguridad de los edificios, tareas que Granados se empeña en intentar atribuirle para justificar su desconocida labor profesional. Nada de eso es lo suyo. Él es un profesional del dossier. De acumular información. No en vano el propio Granados no duda en proclamar que, mientras atiende sus labores, Marcos Peña le puede aportar "cualquier información relevante para la seguridad de la Comunidad". Dicha información la obtenía Peña, según explicó él mismo, de una manera peculiar: "A través de los enlaces que tienen mis guardias en la policía y en la Guardia Civil".

Peña comparece hoy en la comisión que investiga el espionaje por agentes de la Consejería de Interior a cargos del PP. Peña niega que participara o conociera esos trabajos.

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