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La trama de espionaje a altos cargos del PP

Peña niega los seguimientos porque fueron "anteriores" a su llegada al Gobierno regional

El asesor de seguridad del consejero Granados y supuesto responsable del equipo de espías en Madrid asegura que rechaza "ese tipo de prácticas" y que no elaboró 'dossiers' de ayuntamientos del PSOE

La comisión de investigación sobre el espionaje en Madrid ha dejado atrás el pasado, tras las comparecencias de la primera sesión de ex consejeros de gobiernos anteriores, y se ha centrado en el supuesto responsable del equipo que efectuaba seguimientos a cargos del PP. Marcos Peña, asesor de seguridad del consejero de Presidencia Justicia e Interior, Francisco Granados, ha negado haber realizado informes porque, según ha explicado, aún no había sido contratado por la comunidad en las fecha en que se produjeron los hechos. "Ha quedado demostrado que son anteriores a mi entrada", según Peña, que ha subrayado que fue en junio de 2008 cuando el consejero Granados le propuso ingresar en el puesto. El asesor fue contratado por Granados a petición de dirigentes nacionales del PP por los "grandes servicios" prestados durante la investigación del 11-M.

Peña también ha negado haber elaborado dossiers en ayuntamientos gobernados por el PSOE. "Rechazo este tipo de prácticas y afirmo que nunca ha sido así y que no he participado nunca en este tipo de actividades dentro o fuera de la Consejería; mi actividad se concreta exclusivamente en labores de asesoría para facilitar la toma de decisiones de los responsables", ha añadido Peña, quien ha cerrado su primera intervención muy nervioso y a punto de llorar insistiendo en su desvinculación con la trama. "No he montado ningún CNI, nunca he hecho seguimientos ni he hecho vigilancia a políticos. No sé qué añadir para transmitir mi verdad".

Conversación con EL PAÍS

Sobre la conversación con el periodista de EL PAIS Francisco Mercado, Peña ha asegurado que accedió a hablar porque no tenía nada que ocultar. "Interpreté que la situación era grave por las acusaciones que me atribuía". "La conversación fue informal e incómoda y en ella me atribuyó informaciones ilegales, en todo caso anteriores a mi llegada a la Consejería; aún no había iniciado mi relación con la comunidad", ha subrayado Peña.

EL PAIS publicó exclusivamente la información que ofreció Marcos Peña en una entrevista producida en una cafetería, en la que en ningún momento invocó que fuera off the record, y por tanto era consciente de que sería publicada. En dicho encuentro, tras negar que él participara en seguimientos de políticos del PP, sí detalló cuáles eran sus tareas reales como asesor: realizar informes para su consejero, Francisco Granados, de cualquier asunto que fuera relevante. Y, en este contexto, dio varios ejemplos: informe sobre el caso de corrupción de Ciempozuelos; mafia policial de Coslada, y mafia de las discotecas de Madrid, a raíz de la muerte de un joven. Todos estos asuntos estaban vivos judicialmente cuando él realizó tales labores, apoyadas en sus "enlaces" en Policía y Guardia Civil. La conversación, lejos de ser incómoda, resultó tan cordial que el propio Peña se ofreció a enseñar más adelante a este diario algunos de sus informes, por ejemplo, el de Ciempozuelos. Al día siguiente de publicarse la información, este diario le llamó para comunicarle que su jefe, Granados, le había desmentido. Peña no desmintió nada entonces. Se limito a expresar: "Estoy jodido, ¿cómo voy a estar?". Peña, en todo caso, contradijo a Granados al mantener que nunca realizó contravigilancias, actividad ilegal para los agentes dependientes de la Comunidad.

El asesor de seguridad ha explicado sobre sus funciones que no dispone de "estructura orgánica" ni de "programa presupuestario", pero sí ha admitido que ha colaborado puntualmente con el trabajo del director general de seguridad entre 2006 y 2008, Sergio Gamón, en protección de edificios y eventualmente en actos públicos del Gobierno, para revisar protocolos de seguridad.

"Todos me conocen por Castaño"

El siguiente compareciente, Miguel Castaño, uno de los colaboradores de Sergio Gamón, presuntamente implicado en la entrada de varias personas en el Campus de la Justicia y en el despacho de uno de los colaboradores del ex consejero de Justicia y Administraciones Públicas, Alfredo Prada, ha asegurado que ha conocido los hechos sólo "por lo publicado en un medio" de comunicación. "No he conocido, ni amparado, ni visto, ni ordenado ningún parte, ni seguimiento, ni nada que se le parezca en la Subdirección, ni en la Dirección de Seguridad nunca se vio nada ni se habló de nada de eso". Castaño ha negado además que él pueda ser el Miguel que figura en los supuestos partes de vigilancia. "Todo el mundo en todos los sitios me conoce por Castaño".

La comparecencia de Gamón se espera para el próximo lunes, junto con la de Mar Pérez, secretaria general técnica de interior y autora de una investigación interna sobre la trama. Además, la Mesa de la Asamblea ha fijado hoy el calendario de las nuevas declaraciones en la comisión, entre las que se ha concretado la de Granados el próximo miércoles 11 de marzo.

Con casi un mes de retraso desde que se constituyera, la comisión arrancó el pasado miércoles con las comparecencias de los ex consejeros Virgilio Cano -con competencias en seguridad durante el Ejecutivo del socialista Joaquín Leguina- y las de Carlos Mayor Oreja y Pedro Calvo, que estaban al frente de los servicios de seguridad con los gobiernos de Alberto Ruiz Gallardón. La declaración de Calvo sorprendió a la bancada popular, al acusar al PP de Aguirre de tratar de desviar la atención al solicitar su comparecencia y no apuntar a la organización de la red de espías. En un tenso debate celebrado ayer en la Asamblea, Granados acusó de mentir a los tres ex consejeros que acudieron el miércoles a la comisión.