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Entrevista:IVÁN VELÁSQUEZ | Juez colombiano que investiga el escándalo de la 'parapolítica'

"Temo por mi vida, en Colombia hay mucha polarización"

El escándalo del espionaje generalizado por parte de funcionarios del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), uno de los servicios secretos colombianos, tiene como una de sus principales víctimas a Iván Velásquez, considerado el juez estrella en el caso de la parapolítica, que en Colombia ha llevado hasta ahora a 22 parlamentarios detrás de las rejas. La mayoría de los imputados son políticos cercanos al actual Gobierno del presidente Álvaro Uribe.

No es la primera vez que este magistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia, de 53 años -que puede llegar a ser comparado con el juez de la Audiencia Nacional española Baltasar Garzón-, es objeto de seguimientos y de escuchas de sus llamadas telefónicas.

"Es muy grave que sepan adónde me desplazo y con quién me reúno"

"Los montajes contra mí tratan de desprestigiar la investigación"

El año pasado, Velásquez fue acusado por el propio Uribe de haber hecho un ofrecimiento a un paramilitar (José Orlando Moncada, alias Tasmania) para que testificara en contra del jefe del Estado. La fiscalía colombiana investigó la denuncia y absolvió al magistrado. Al parecer, había sido una trampa fraguada por el propio paramilitar y por su abogado contra el juez. Desde entonces, la Corte Suprema colombiana acusó a agentes del DAS de ir tras la pista de los magistrados que investigan la parapolítica.

El domingo pasado, se supo que Velásquez es el más seguido de todos los magistrados espiados por los servicios secretos. Hay más de 2.000 horas de llamadas telefónicas grabadas, así como seguimientos de todos sus movimientos, desde las visitas que efectuó a jefes paramilitares internados en cárceles hasta sus propios almuerzos familiares.

Pregunta. Al enterarse de los seguimientos que le hacían miembros del DAS, ¿se preguntó de dónde provenía la orden?

Respuesta. Saben adónde me desplazo, con quién me reúno, eso es muy grave. Y creo que tiene que ver directamente con la investigación de la parapolítica, pues soy el coordinador de las investigaciones que se llevan a cabo contra políticos. Eso hace más grave los seguimientos. Son hechos que afectan a la independencia del poder judicial.

P. Pero usted hace tiempo denunció que el DAS lo seguía, y sólo ahora, cuando una revista ha presentado las pruebas en público, se arma el escándalo.

R. Cuando el 3 de octubre de 2007 me informaron de que se hacían interceptaciones y seguimientos por parte de miembros del DAS, informé a la Sala Penal y convocaron al fiscal y al procurador para denunciarlo.

P. Pero ha pasado más de un año, ¿hubo negligencia de la fiscalía?

R. Lo cierto es que desde el 4 de octubre se puso en conocimiento de la fiscalía. Después estalló el escándalo de Tasmania, que concluyó cuando él se retractó de esa denuncia contra mí, y eso fue lo que investigó la fiscalía; pero la obstrucción a la justicia que denunció la Corte no la investigó.

P. El DAS depende del presidente, ¿cree que detrás de sus seguimientos está Álvaro Uribe?

R. No tengo elementos para afirmar eso, pero las expresiones públicas del presidente y de ciertos sectores del Gobierno sobre mis actividades podrían haber alentado a algunos sectores [del DAS] a congraciarse con él. Afirmaciones del presidente como que había un tráfico de testigos son expresiones públicas que afectan a mi seguridad y a la investigación.

P. ¿Teme por su vida?

R. Naturalmente, hay mucha polarización en el país.

P. Desde el año pasado se han destapado supuestos montajes contra usted. ¿Cree que el Gobierno y sectores de la política quieren deslegitimar las investigaciones de la parapolítica?

R. Indudablemente, todas las situaciones que han ocurrido, como los montajes contra mí, tienen como finalidad desprestigiar la investigación.

P. ¿Se siente perseguido por el Gobierno?

R. Me han contado que supuestos agentes del DAS, después de visitas mías a varias ciudades, hacían averiguaciones sobre mis actividades. Ésos son actos de hostigamiento de una agencia gubernamental, como es el DAS. No se entiende mi trabajo como una investigación, sino como si estuviera actuando contra un sector del Gobierno, porque la mayoría de los congresistas investigados pertenecen a la coalición gubernamental.

P. ¿Cuál es su relación con el presidente?

R. No tengo ninguna comunicación con él.

P. ¿Ha pensado en renunciar?

R. Muchas veces. A nadie le gusta que por la actividad que realiza esté siempre sometido a montajes, como el de varios señores que han declarado que yo los presioné, o que lo sigan. Eso genera mucha intranquilidad. Me siento perplejo, pero seguiré trabajando. Cuando ya no sea capaz, me retiro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de febrero de 2009