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La sanidad de las autonomías no seduce al paciente

Sólo el 30% de los españoles cree que las transferencias benefician su salud

A los siete años de que se completaran las transferencias sanitarias, los ciudadanos siguen sin ver claro el beneficio del nuevo sistema. La descentralización se completó en 2002, cuando se desmanteló el Insalud y se crearon 10 sistemas de salud autonómicos que se sumaron a los de Cataluña, País Vasco, Navarra, Comunidad Valenciana, Andalucía, Galicia y Canarias. Un año después, un 32,2% de la población creía que la atención había mejorado; en 2007, lo pensaba el 30,7%.

Relacionada con esta cifra está la opinión de los ciudadanos de que las listas de espera -el principal déficit del sistema, según las encuestas del Ministerio de Sanidad- no mejoran. En 2003, sólo un 27% creía que habían disminuido; en 2007, lo pensaba menos del 24%.

Los datos están recogidos en el libro Sanidades autonómicas, ¿solución o problema?, de Juan del Llano, de la Fundación Gaspar Casal. Pese a estos números, ni el autor ni los consejeros de Salud que han prologado el texto -la de Andalucía, María Jesús Montero, y el de Castilla y León, Francisco Javier Álvarez Guisasola- creen que haga falta ningún tipo de recentralización. Álvarez Guisasola atribuyó el desencanto de la población a que todavía no ha pasado suficiente tiempo para que se vea "una tendencia" en la opinión de las personas; Montero, a que el nuevo sistema "ha creado expectativas ilimitadas". "No empeora la percepción en todas las partes ni en todos los ciudadanos", matizó Del Llano.

Tan sólo Juan Ignacio Trillo, presidente del Círculo de la Sanidad, el grupo de empresarios que ha encargado el trabajo, se atrevió salirse "de lo políticamente correcto" para quedarse "sólo con lo correcto", según él mismo dijo: "Es una bendición que el Estado de las autonomías haya llegado a este país, pero a veces, en Educación, Sanidad o Justicia, nos pasamos".

En lo que todos están de acuerdo es en reforzar el papel del Ministerio de Sanidad como elemento de cohesión. "Si se acentúan los incipientes hallazgos diferenciales en salud de las distintas comunidades, será alta la probabilidad de que se afecte al sistema sanitario y a los servicios que lo integran, y también a la equidad", señaló Del Llano. En esto coincide con los ciudadanos. La proporción de quienes creen que debe aumentar la coordinación entre las comunidades (señal de que, a la vez, piensan que ésta no se da o es insuficiente) ha pasado del 75,3% en 2003 al 85,8% en 2007. Los expertos creen que para eso hace falta un pacto de Estado, una propuesta de 2004 nunca emprendida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de febrero de 2009