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Análisis:Espionaje político en la Comunidad de Madrid

La difusa labor de los asesores secretos

Francisco Granados, consejero de Interior, reveló ayer que había ordenado una investigación reservada sobre "los indicios" (las noticias publicadas por EL PAÍS) de la trama de espionaje anclada en su departamento, pero con "resultados infructuosos", salvo que surjan "nuevas informaciones" periodísticas. Una investigación tan reservada que la ignoraba el presidente de su partido, Mariano Rajoy, quien encargó dicha tarea a la secretaria general del partido, Dolores de Cospedal. Una investigación, la de Granados, que se resume así: preguntar a la decena de asesores de Seguridad sospechosos de espiar si habían realizado ese trabajo ilegal.

—¿Tú has espiado por tu cuenta o por orden mía?

—No, jefe.

Granados dijo también que había cotejado facturas y dietas de los agentes sospechosos del periodo en el que se produjeron los seguimientos, pero no las aportó a la comisión. Unos asesores a los que, según reprochó ayer Granados, es "imprudente identificar" porque "pueden estar inmersos en cuestiones que no interesen, por su propia seguridad, que aparezcan". Los asesores del ministro del Interior, con algunas competencias más que Granados en asuntos de seguridad —terrorismo, crimen organizado, etcétera—, figuran en el FAC (Fichero de Altos Cargos).

Unos asesores, los de Granados, que, según proclamó, no despachan con él. Pero si no despachan con el director general de Seguridad, Enrique Barón, ni con el consejero, ¿a quién reportan estos asesores fichados personalmente por Granados? El ex inspector Marcos Peña aseguró a este diario que sólo despacha con el consejero. Y lo aseveran algunos cargos de su consejería. Más sorpresa: "los ex guardias civiles no dependen de Marcos Peña". Peña dijo en su día que estaban bajo sus órdenes. ¿Ante quién responden entonces los ex agentes asesores? ¿Son autónomos? ¿Hacen fila para despachar uno tras otro con un cargo aún no identificado? "Yo sólo despacho con los viceconsejeros y la secretaria general". Granados puso de este modo un cortafuegos sobre el control de tales asesores.

¿Qué hacen los asesores? Un trabajo variado que incluye el análisis de los contratos de seguridad y de su ejecución —Granados parece considerar una garantía que un ex policía o un ex guardia civil supervise una tarea competencia del interventor general o de la mesa de contratación—; contravigilancias, actividad que tiene legalmente vedada la Comunidad de Madrid, y actuaciones de "avanzada". Esta última consiste en acudir antes a los actos donde se prevén incidentes para cargos de la Comunidad y alertar a sus escoltas. Esta difusa labor de difusa legalidad está ampliamente documentada. "Hay cientos de pruebas gráficas de esto", desafió. ¿Significa que graban los incidentes con vídeos? Las dos portavoces de la oposición, Maru Menéndez (PSOE) e Inés Sabanés (IU), manejan desde ayer justo esta sospecha: que los vídeos donde se identificaba a sindicalistas que arruinaban actos inaugurales de hospitales de su presidenta y de su consejero de Sanidad eran obra de camarógrafos del equipo de asesores de Granados.

Peña "informa al consejero de todas las cuestiones que le parece relevante desde el punto de vista de la seguridad; cualquier cuestión relevante que pueda afectar a la seguridad de la Comunidad de Madrid", dijo Granados. Lo que no dijo es qué es relevante para Peña. ¿Escándalos del PSOE como los de Coslada o Ciempozuelos? ¿Las mafias de las discotecas de Madrid que afectan a Ruiz-Gallardón? ¿Lo plasma por escrito? ¿Y dónde obtiene tales datos sensibles? ¿Mientras investiga a sindicalistas en el hospital de Parla? Pero su investigación interna no da para más. Granados parece esperar un impulso de la prensa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de enero de 2009