Eficiencia energética
El coche es utilizado de forma masiva para ir al trabajo. Trayectos de pocos kilómetros y gran coste económico, debido principalmente a los atascos y a que el motor de explosión consume un 30% más y funciona peor en tanto no alcanza su temperatura óptima, es decir, en los trayectos cortos.
Si la cilindrada de la máquina se reduce a la mitad, el consumo, el coste y la contaminación se reducen en igual medida. Hay automóviles en nuestras carreteras con motores de 50cc y unos pocos caballos, pero preferimos motores de 1.500cc y 100 CV de potencia.
Entre conflictos de intereses, ingenieros de todo el mundo buscan motores más eficientes y energías alternativas. Debe ser así, porque seguramente resulta menos costoso extraer electricidad del agua y diseñar baterías más eficientes que hacer ver al ciudadano y al gobernante que el automóvil es un medio de transporte y poco más, por mucho que nos empeñemos en utilizarlo como tarjeta de presentación, símbolo de éxito y de estatus social.
Y eso hay que pagarlo, porque la eficiencia energética está reñida con el prejuicio y la costumbre.


























































