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Reportaje:

Condecoraciones de viernes al mediodía

El Consejo de Ministros ha concedido 3.854 distinciones en ocho años y medio

Es viernes y hay Consejo de Ministros. En la reunión del Gobierno se adoptan acuerdos que afectan a millones de españoles, pero también otros que tienen trascendencia apenas para un puñado de personas. Cuando el cónclave ministerial concedió la medalla al mérito en el trabajo a Luisa Aguilar, una catalana que ostenta el récord de ser la mujer que más años (58) ha cotizado a la Seguridad Social, en su entorno debió ser un acontecimiento. Como ella, otras 3.853 personas han sido condecoradas en los últimos ocho años y medio por acuerdo del Consejo de Ministros.

Artistas, empresarios, diplomáticos, altos cargos públicos, mandatarios extranjeros, miembros de las Fuerzas Armadas y personas desconocidas para el gran público han recibido estas distinciones. Aunque también programas de televisión, fundaciones, asociaciones o empresas han logrado este reconocimiento. Son más de una veintena de galardones, cada uno con sus reglas. Casi todos los ministerios tienen uno o varios. Los hay que viven al borde de la extinción, como la medalla al Mérito Telegráfico, y otros apenas acaban de nacer. El más joven es el de las Artes y las Letras, que se creó en julio y se estrenó hace sólo unos días con un solo galardonado, el escultor estadounidense Richard Serra. Otras han mudado de nombre: la Gran Cruz Civil de Sanidad es la sucesora de la Cruz de Epidemias. Aunque no reportan beneficio económico, aportan prestigio y dan derecho al tratamiento de excelentísimo/a, ilustrísimo/a o señor/a.

Elena Salgado fue la primera mujer con la Gran Cruz al Mérito Militar

En la historia más reciente de las condecoraciones es posible encontrar todo tipo de sorpresas y anécdotas. En marzo de 2004, a punto de abandonar el Gobierno, Eduardo Zaplana (PP) le concedió a Paco el Pocero, el polémico constructor que levantó una macrourbanización en un secarral toledano, la Medalla al Mérito en el Trabajo. Eso sí, en la categoría de plata, lo que evitó que los ministros tuvieran que darle el visto bueno, ya que sólo las categorías más importantes (collares, grandes cruces, algunas cruces, medallas de oro y placas) deben exponerse al criterio de la reunión de los viernes. José Bono, que fue el primer titular de Defensa de la etapa Zapatero, vivió una de las polémicas más sonadas a cuenta de una condecoración. Al mes de tomar posesión, el Consejo de Ministros le concedió la Gran Cruz al Mérito Militar por el repliegue de las tropas españolas de Irak. La presión del PP hizo que finalmente rechazara colgarse la medalla. En los últimos ocho años y medio también se han producido coincidencias curiosas. El Rey de Marruecos tiene dos importantes distinciones españolas. La Orden de Isabel la Católica se la entregó Aznar y la de Carlos III, Zapatero.

Si la pregunta que le surge a estas alturas es de quién depende que la medalla tal se le conceda a la persona cual, debe saber que la casuística es muy amplia. En algunos casos, cualquiera puede proponer al ministerio correspondiente un candidato. Ocurre con las medallas al Mérito en el Trabajo (que recibieron recientemente Santiago Carrillo y Sara Montiel). Otras veces deben ser solicitadas por los herederos, como ocurre con los muertos en atentado. Pero, generalmente, la propuesta parte del ministro correspondiente, de órganos de la Administración, autoridades o entidades.

Cada distinción está regulada por un real decreto que establece los méritos para alcanzarla. Sin embargo, los criterios son tan vagos que permiten concesiones llamativas. Por ejemplo, el ex ministro de Ciencia y Tecnología Josep Piqué recibió en 2003 la gran cruz al Mérito Naval, que reconoce al "personal civil por sus actividades meritorias relacionadas con la Defensa Nacional". Pero no es el único caso chocante. También han recibido esta distinción otras personalidades cuya contribución a la Armada es, al menos públicamente, desconocida. Es el caso del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, condecorado en 2005. Este diario solicitó a Defensa información hace más de dos meses sobre los méritos de estos políticos para obtener la gran cruz, pero no ha obtenido respuesta. Muchos de los reconocimientos se conceden de oficio: van a manos de mandatarios en visita oficial, a altos funcionarios o a los ministros salientes.

De las 3.854 condecoraciones que aprobó el Consejo de Ministros entre mayo de 2000 y diciembre de 2008, 670 fueron para honrar a víctimas del terrorismo; a las de ETA, pero también a las del 11-M. En los cuatro años de la última legislatura del PP, el Gobierno concedió 2.020; el Ejecutivo de Zapatero ha otorgado 1.834 desde abril de 2004. La distinción de Estado de más alto rango es la de Carlos III. Sólo 65 personas la han obtenido desde 2000.

La orden dinástica de mayor prestigio en el mundo es la del Toisón de Oro, que concede el Rey. En las últimas tres décadas poco más de una docena de personas la han recibido, el penúltimo el ex presidente Suárez. Tanto los collares de las distintas órdenes como el Toisón deben ser devueltos cuando fallece el galardonado.

Entre las particularidades de alguna de las condecoraciones también está la limitación del número de premiados (en el caso del Toisón hay un cupo de 60 collares) o la frecuencia de las concesiones. La Cruz de San Raimundo de Peñafort (conocida en Justicia como la Raimunda) se entrega el día de la onomástica del Rey (el 24 de junio) y el día de la Constitución (6 de diciembre). Aunque no es norma general, alguna de estas distinciones se ha vuelto con los años más paritaria. Es el caso de la que premia el Mérito en el Trabajo. En 2006, el 45% de los galardonados eran mujeres. Hasta entonces sólo habían representado el 11%. La ministra Salgado fue la primera mujer que obtuvo la Gran Cruz del Mérito Militar, en 1987, por su labor en la reorganización de Defensa.

La más variopinta de todas las condecoraciones es la del Mérito en las Bellas Artes que recayó en 2007 en personajes como el diestro Enrique Ponce, el cocinero Ferrán Adriá o el director de cine Bernardo Bertolucci. También está en poder del cantante Rosendo, el futbolista Kubala o la Tía Norica de Cádiz. No es fácil ser condecorado, pero Internet puede traer consuelo. En una firma de subastas online se puede pujar por una gran cruz desde 32 euros o por un Toisón de Oro desde 66.

La polémica del distintivo rojo

Los populares han mostrado durante su etapa de Gobierno criterios caprichosos en el reparto de condecoraciones. Por ejemplo, concedieron cruces con distintivo rojo (reservado a los caídos en acciones de guerra) a los soldados que tomaron Perejil. Recibió esa condecoración hasta el cocinero del barco en el que llegaron hasta el islote. En cambio, se las negaron a los agentes del CNI que murieron en la guerra de Irak.

Tras la retirada de las tropas españolas de ese país, cada vez que se producía una baja en un contingente desplegado en misión humanitaria, el PP reclamaba machaconamente el distintivo rojo, hasta que el Gobierno socialista decidió evitar el desagradable trance de soportar una gresca cuando aún no se había enterrado a los muertos, y reformó el Reglamento de Recompensas Militares incluyendo el siguiente apartado: "También podrán ser concedidas estas cruces con distintivo rojo a las personas que fallezcan en acto de servicio en misiones en el exterior, como consecuencia de acciones violentas de elementos hostiles".

Más medallas del PP

- Según las reseñas del Consejo de Ministros, de las 3.854 condecoraciones concedidas entre mayo de 2000 y el 19 de diciembre de 2008, un total de 2.020 fueron otorgadas por el Gobierno de Aznar, y 1.834 por el de Rodríguez Zapatero.

- La categoría con más condecorados ha sido la de Víctimas del Terrorismo (670), seguida de las del Mérito en el Trabajo (470) y la del Mérito Civil (437).

- El año con más distinciones fue 2001 (564), y el que menos, 2006 (251).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de enero de 2009

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