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Una oleada de atracos atemoriza a dependientas de supermercados

Según la CIG, Vegalsa las obliga a llevar el dinero al banco sin protección

La propia Vegalsa, empresa responsable de los supermercados Eroski y Familia en Galicia, reconoce que ha "hablado" con algún importante medio de comunicación gallego para que "no difunda el tema", aunque a continuación añade que lo ha hecho porque "si se habla en la prensa de esto, lo único que se consigue es un efecto llamada". En los últimos meses, las trabajadoras de los supermercados Eroski y Familia de A Coruña y su área metropolitana han sufrido 14 atracos.

Nueve de ellos se produjeron en el interior de las tiendas, donde las cajeras se sientan siempre de espaldas a la puerta y son amenazadas con un arma por detrás. Otros cinco tuvieron lugar en la calle: dos en el Eroski Center de O Burgo, uno en el Familia de Santa Cristina, otro en el Familia de la rúa da Torre y otro más en el Eroski Center de O Temple. Según representantes sindicales de la plantilla de estos supermercados, en uno de los atracos "golpearon en la cabeza a un empleado con la culata de la pistola". En otro, asaltaron a la chica, que iba camino del banco, "la tiraron al suelo y se liaron a patadas con ella". Al llegar de vuelta al puesto de trabajo, "le dieron una tila y siguió despachando". Para cobrar del seguro el dinero robado, es necesario poner una denuncia y, según explican algunas trabajadoras, son ellas mismas quienes tienen que presentarla. Eso sí, el mismo día del atraco pero ya fuera de su jornada laboral.

Javier González, director de Relaciones Institucionales de Vegalsa, explica que "las chicas tienen instrucción de entregar inmediatamente el dinero", y justifica la agresión a la empleada (del Familia de A Torre) en el hecho de que la mujer "forcejeó con el atracador y opuso resistencia porque se sintió dolida en su amor propio". El gran problema está en la calle. Según la Confederación Intersindical Galega (CIG), fuera de los muros del establecimiento, el riesgo laboral no está contemplado. La empresa reconoce que ha habido una racha de atracos, pero en vez de contratar a una compañía de seguridad (sólo las tiendas más grandes del grupo cuentan con un servicio de transporte blindado para el dinero) se ha limitado a repartir un folleto con un protocolo de actuación y a notificar lo sucedido "a la Subdelegación del Gobierno y al comisario jefe de policía". Ahora Vegalsa cree que el problema "puede estar resuelto", porque la policía nacional "detuvo a la persona que parece ser que cometía los robos", aunque la autoría aún "está por probar".

Las trabajadoras explican que la recaudación diaria supera muchas veces los 18.000 euros por tienda y que tienen orden de llevarla al banco al día siguiente, "antes de las 11 de la mañana", por lo que siempre terminan portándola "más o menos a la misma hora". La sucursal bancaria suele estar próxima, "a 30 o 100 metros", y cambiar de ruta, como les recomienda Vegalsa, "es casi imposible". La firma gallega, además, les propone que vayan vestidas de calle, con un neceser o una bolsa oculta y en pareja para evitar riesgos. Pero "hay tiendas donde sólo trabajan dos personas", dicen las representantes de las trabajadoras, y es imposible que abandonen el local a la vez.

Fernando Solla, técnico en salud laboral de la CIG denuncia que el riesgo de transportar dinero no aparece en el convenio, y que la probabilidad de atraco tendría que ser calificada como "alta" porque son frecuentes. Además, el trabajador "puede morir" o al menos "sufrir daños físicos y psicosociales". "Si nos guiamos por lo que dice el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo", sigue explicando Solla, "este riesgo tendría que ser catalogado como intolerable y estaría prohibido trabajar. Pero a Vegalsa le cuesta más contratar a una empresa de fuera que mandar cada día a las empleadas al matadero".

Todas las cadenas

La Inspección de Trabajo de A Coruña advirtió de que el riesgo que corren las dependientas en la calle "afecta a la seguridad pública". Si algún viandante se acerca a socorrerlas durante el forcejeo con el atracador, el peligro alcanza a la ciudadanía. La CIG, además, asegura que aunque la oleada de asaltos ha afectado últimamente a los Eroski y los Familia, "las demás cadenas de supermercados de Galicia también están padeciendo robos, y sólo en las tiendas más grandes hay vigilantes".

"La seguridad privada es algo que está reglado en este país. Para transportar dinero hay que ir armado", recuerda Solla. Pero desde Vegalsa se defienden revelando que "el comercio gallego" hace "por lo general" como esta empresa: "Sería carísimo contratar una firma de seguridad" para mover el dinero.

La distribuidora con sede en el Polígono de Agrela (Arteixo), asegura que los jefes y jefas de tienda "tienen orden expresa de ser ellos quienes lleven el dinero". En esta categoría laboral, explica la empresa, "el riesgo por atraco está contemplado y va en el sueldo". No obstante, la CIG denuncia que esta orden no se cumple y los jefes delegan con frecuencia: "A llevar el dinero al banco va quien puede, cada día una trabajadora distinta, sea cajera, reponedora o charcutera".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de diciembre de 2008

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