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Latinoamérica y el Caribe crearán un órgano sin EE UU

La cumbre de Sauípe pone fin al aislamiento regional de Cuba

Los países latinoamericanos y del Caribe crearán una organización permanente en la que se subsumirán el actual Grupo de Río y la recién creada Cumbre de América Latina y del Caribe para la Integración y el Desarrollo (CALC). El anuncio fue hecho en la clausura de la megacumbre que se ha celebrado en Sauípe (Brasil) por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el mexicano, Felipe Calderón, acompañados por otros seis mandatarios latinoamericanos, entre ellos Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa.

CALC y el Grupo de Río celebrarán otra cumbre conjunta en 2010 en México. Aún no se sabe el nombre de la nueva organización. Unos proponen que se llame Organización de Estados Latinoamericanos y del Caribe -por oposición a la Organización de Estados Americanos (OEA), impulsada por Washington- y otros desean un nombre más neutro: Unión de Latinoamérica y Caribe. En cualquier caso, sería la primera organización de este tipo, exclusivamente regional, en los 200 años desde la independencia de la mayoría de Estados latinoamericanos.

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Lula calificó el encuentro de Sauípe de histórico. "Todos sabemos que esta crisis económica y financiera es una oportunidad para juntarnos y hacer lo que tuvimos que hacer hace mucho tiempo". "Cuanto más juntos estemos", dijo, "más oportunidades tendremos de ser oídos en el concierto mundial y más oportunidades de salir de una crisis que no hemos provocado". Por su parte, Calderón anunció que en el futuro, cada vez que se reúna el G-20, los presidentes de los tres únicos países latinoamericanos miembros de esa organización (México, Argentina y Brasil) celebrarán una reunión previa para coordinar posiciones.

La megacumbre convocada por Brasil se clausuró con la convicción de que, en esta época de profunda crisis económica, es necesario institucionalizar un foro en el que tengan voz exclusivamente los países de la región, sin la presencia de EE UU ni de Europa. Quedó claro también que las relaciones con EE UU siguen siendo muy importantes para la política latinoamericana en su conjunto. El presidente boliviano, Evo Morales, pidió que se exija al nuevo Gobierno de EE UU el levantamiento del embargo a Cuba o que se retire a los embajadores, pero Lula pidió calma. Coincidió en pedir el fin del embargo, pero se mostró prudente. "Esperemos a ver qué señales lanza el nuevo presidente Barack Obama, en el convencimiento de que tiene que darse cuenta de que las cosas han experimentado un cambio formidable", dijo.

Brasil, que llegó a la cumbre con un liderazgo comprometido por sus enfrentamientos bilaterales con Ecuador, Paraguay y Argentina, sale reforzado y con el agradecimiento público de todos los jefes de Estado por sus "grandes esfuerzos para fortalecer a América Latina". El presidente de Ecuador, Rafael Correa, siguió defendiendo el tema de la deuda "ilegítima" con el banco brasileño BDNES, pero expresó sus deseos de que vuelva el embajador que retiró Brasilia.

La megacumbre de Sauípe ha puesto de manifiesto que, pese a las dificultades de integración, ese proceso es una de las herramientas al alcance de los Gobiernos para hacer frente a la profunda crisis económica. Uno de los mecanismos más mencionado fue la creación de una unidad de cuenta latinoamericana que permita el comercio intrarregional sin pasar por el dólar ni el euro, un sistema que ya han puesto en marcha Brasil y Argentina.

Otro éxito de la reunión clausurada ayer es la definitiva recuperación de Cuba como miembro del Grupo de Río y de cualquier foro exclusivamente latinoamericano que se pueda convocar. El protagonismo de América Latina en el futuro de la isla se traducirá en el primer semestre de 2009, en una inusitada y larga lista de visitas de jefes de Estado a la isla. Raúl Castro, estrella de la megacumbre, recibirá a primeros de enero a la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y poco después a la chilena, Michelle Bachelet. Más adelante acudirá el presidente de México, Felipe Calderón, y ya se buscan fechas para otros jefes de Estado de la región. Se acabó la imagen de una Cuba que prácticamente sólo se relacionaba con Venezuela, Ecuador, Bolivia o Nicaragua.

Fue patente también el deseo, y las dificultades, de consolidar Unasur como foro estrictamente político. No hubo consenso para elegir el secretario general. La argentina Cristina Fernández tendrá que renunciar al nombramiento de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, con las repercusiones que puede tener en las relaciones entre Argentina y Uruguay, que mantiene su veto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de diciembre de 2008