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Reportaje:Locales fuera de ley

Los 10 más infractores

Bares, 'pubs', restaurantes, cafeterías y una discoteca acumulan más de 1.300 denuncias

Son los bares, discotecas y bocadillerías más denunciados en Madrid. Las sanciones dependen de la Junta de Distrito. Éste es el top ten de la lista de quienes, bajo la lupa de la Policía Municipal, incumplen la ley en el sector del ocio, sacudido por la muerte del joven Álvaro Ussía, a manos, supuestamente, de unos porteros del Balcón de Rosales, un local con un largo expediente de irregularidades y siete órdenes de cese de actividad. Sus nombres no coinciden con los de La Riviera, Macumba o Moma, locales clausurados por el Consistorio tras la muerte del joven. Son más pequeños, y casi todos están en Centro. Acumulan 421 inspecciones y suman 1.343 sanciones en lo que va de año, según datos de la Policía Municipal; 134 sanciones cada uno de ellos. O una denuncia cada dos o tres días, dependiendo.

Todos acumulan faltas muy graves, castigadas con hasta 600.000 euros o incluso la inhabilitación durante dos años, según la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas de la Comunidad de Madrid, de 1997.Se trata, en su mayoría de falta de licencia, ejercer una actividad distinta a la autorizada, exceso de aforo o incluso no tener salida de emergencia.

Desde un kebab junto a la Puerta del Sol hasta una discoteca del barrio de Salamanca, La Botellita, que está incluida en el sumario del caso Guateque (la mayor trama de corrupción en la concesión de licencias en la historia de la capital). Este bar de copas incumple la hora de cierre, tal y cómo ha comprobado EL PAÍS en su visita a todos los locales. Otro de ellos, el Abir, con orden de suspensión de actividad por no respetar la hora de cierre, está denunciado también por no tener salida de emergencia, algo que comprobó este periódico: la puerta estaba cegada por unos barriles de cerveza. Pero por ese motivo, crucial en la seguridad, el Ayuntamiento no le ha multado.

Algunos establecimientos han sido visitados hasta tres veces en una semana por los agentes. Los empresarios aseguran que cumplen la normativa y que el problema es la policía, que no sabe aplicar el reglamento de espectáculos públicos de la Comunidad de Madrid, aunque dos de ellos reconocen que cierran más tarde de lo permitido. El Ayuntamiento no da su versión.

Este listado de 10 locales es el resultado de comprobar todas las inspecciones realizadas por la Policía Municipal desde que comenzó 2008. Centro se lleva con diferencia la palma en el número de incumplimientos. También es de los distritos con más locales de ocio y restauración.

Fuentes de la Policía Municipal destacaron el desánimo que supone que se inspeccionen de forma reiterada locales y que no se clausuren o que, incluso, se reabren semanas después. "Más de una vez pensamos si merece la pena ir todas las semanas a estos locales si después no se cobran las multas y tampoco se ponen los medios para evitar que sigan abiertos. Debería haber más conciencia. Alguien no está haciendo su trabajo", explicaron mandos policiales. "Menos mal que en este tema, como en el del Balcón de Rosales ha quedado demostrado que hemos hecho nuestros deberes", añadieron.

El presidente del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento, Óscar Iglesias, pedirá explicaciones al alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, sobre estos locales y otros que incumplen, supuestamente, la normativa. "¿Qué ocurriría si hay un incendio en un local en el que no hay salidas de emergencia o en el que se excede el aforo?", se pregunta Iglesias. "El Ayuntamiento demuestra una grave desidia. A raíz del trágico suceso del Balcón de Rosales, ha cerrado con urgencia locales que incumplían ya mucho antes los requisitos para permanecer abiertos. Y todo, sin asumir responsabilidades", añade el portavoz municipal de IU, Ángel Pérez. Éste es el listado de los 10 locales más denunciados por los policías municipales.

- Donner Kebab: una solicitud de licencia de 2005. En el número 18 de la calle de Arenal, este pequeño comercio se dedica a vender comida turca y refrescos. Tras otro local de la misma cadena, es el segundo con mayor número de visitas de la Policía Municipal (57) y de denuncias (253). Carece de licencias de funcionamiento y actividad. A eso se añade no presentar el proyecto técnico para la concesión de la licencia, incumplir el horario de cierre y emitir ruidos molestos. Karem, turco de 32 años y responsable del establecimiento, protesta por la tardanza en conseguir alguna documentación en España. En la pared del local se puede apreciar la solicitud de licencia de actividad, del 11 de abril de 2005. "¿Cómo es posible que se tarde tanto para un papel tan simple?", se pregunta

- Café Garibaldi: cuatro faltas muy graves. Ni la licencia ni el aforo están a la vista, como obliga la ley, en el Café Garibaldi (Felipe Neri, 4). El local es el tercero más denunciado este año. Le hace merecedor del bronce ejercer una actividad distinta a la autorizada, no presentar el seguro de responsabilidad, incumplir el aforo y no cumplir el orden de cese y clausura, todas faltas muy graves. Además, tiene multitud de denuncias por no cumplir el horario. El Ayuntamiento ordenó el precinto del local a mediados de año. Pero el 26 de octubre un juez suspendió el cierre. EL PAÍS trató de contactar con los propietarios del local, sin éxito. En su web se habla de "cierres continuados" que han ocasionado "un daño incalculable".

- Bocata Pampa: "Me multan porque no cierro a la hora". El dueño del Pampa (Príncipe, 3), Germán Beltramo, vende todo tipo de bocadillos desde hace más de 14 años. En el expediente de su local figuran 52 inspecciones policiales y 133 denuncias. "Siempre es lo mismo, me multan porque no cierro a la hora. Aunque llevo dos semanas cumpliendo a rajatabla", se excusa. Cerrar a las dos, como le obliga su licencia de bar, le está sangrando. "A partir de esa hora, empieza a llegar la gente", se queja. Por eso se saltaba la ley y servía "hasta las tres y media o las cuatro de la madrugada". Le han llegado a caer 6.000 euros. Y los ha pagado, pero no quiere asumir más riesgos. Teme que le cierren el local. Además, ejerce una actividad distinta a la autorizada. Él sólo puede vender bocadillos y refrescos y los agentes le acusan de ser un restaurante. "Es un despropósito. ¿A quién molesto yo?".

- Tha Paw: "La policía viene a reírse al bar gay". Un timbrazo y la puerta metálica y misteriosa se abre lo justo para dejar pasar una cabeza. "Perdona, es que esto es un local gay nudista", informa Radu, el portero del local, en Calatrava, 29. Que nada de mujeres, vamos. Abierto todos los días, dos plantas, cuarto oscuro, cadenas y látigos, promete su página web. El dress code no podría ser más explícito: "nudista". Como mucho, "underwear[ropa interior]" entre semana. Acumula 37 inspecciones y 124 denuncias: según la Policía, incumple el horario de cierre, carece de licencia de funcionamiento, no presenta seguro... El matrimonio propietario del local asegura tener una "licencia de primera especial" de hace medio siglo. "Pero no especifica hora de cierre. Ahí está el quid de la cuestión", afirma Inmaculada Coca. "Depende de la pareja de policías que venga dicen que puedo cerrar a las tres o a las seis. Mi asesoría dice que tengo licencia hasta las seis, es como una discoteca de hace 50 años". Con el seguro, más de lo mismo: "A unos les vale el recibo de pago; otros piden la póliza". "Hay mucha homofobia. No entienden que haya bares de ambiente. Como novatada traen a mi local a los policías nuevos y los ponen a contar el aforo. Vienen a reírse", se queja Joaquín, su marido.

- Gogo's: alterne con licencia de restaurante. Encontrar este local de alterne resulta difícil, ya que carece de rótulos exteriores. Está en un pasaje en el 5 de San Bernardo. En el interior una decena de mujeres pueden acompañar a los clientes mientras toman una copa. Este local acumula 28 inspecciones y 101 sanciones por ejercer una actividad distinta a la autorizada, incumplir el horario de cierre, exceso de ruidos o carecer de licencias, entre otras. "No causamos problemas porque no tenemos vecinos arriba", mantiene Luis, un ecuatoriano, empleado del local. "Los dueños llevan 10 años pidiendo la licencia, que hasta ahora es de un restaurante. Mi jefe ya está cansado de pedirla. Y no es un problema de dinero, porque, si hay que pagar más, se paga más", concluye.

- Discoteca Axia: "Es un acoso constante". Una bandera roja, amarilla y verde da la bienvenida a la discoteca Axia (Menéndez Valdés, 30), en los bajos de Argüelles. Tiene 95 denuncias por carecer de licencia de funcionamiento, de actividad, incumplir órdenes de cese y clausura, carecer de limitador de decibelios y no presentar seguro. La licencia cuelga de la entrada. Es de "instalación, apertura y funcionamiento" de una "sala de juventud-discoteca". De tan antigua, en la fotocopia no se lee ni el año. Wilson, uno de los porteros, saca los recibos del seguro. Todo correcto. "Es un acoso constante de la policía", se queja. Y cree saber por qué: "El Ayuntamiento quiere cerrar los bajos de Argüelles", susurra, enigmático, mirando los balcones de los vecinos.

- Cervecería José Luis: "Abiertos y con todo en orden". Los dueños de la cervecería José Luis (San Francisco de Sales, 16), acumularon tantas infracciones que al final tuvieron que cerrar su local. En 22 inspecciones, la policía les puso 40 denuncias. En febrero cerraron el recinto y aprovecharon para hacer reformas. Desde el 15 de julio están de nuevo en el mercado: "Abiertos y con todo en orden", recalca el gerente, Pablo Lema.

Información elaborada por Francisco J. Barroso, Elena G. Sevillano y Rebeca Carranco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de diciembre de 2008