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Reportaje:

Los otros parados

El desempleo se expande más allá de los expedientes mediáticos

El incremento del desempleo en la Comunidad Valenciana en doce meses roza el 60%, variación que excede en 16,52 puntos la media española. Hasta noviembre, 123.888 valencianos han cesado en su actividad y se han incorporado a las listas del paro, en las que hay inscritas 332.987 personas. El rigor de las crisis alcanza a todos los sectores productivos, y afecta a muchos trabajadores anónimos, aunque, a menudo, sólo trasciende el reflejo mediático de los expedientes de regulación de empleo de las multinacionales y grandes empresas.

De eso habla Miguel Llanes, secretario de Empleo de UGT-PV. "Cuando se habla del automóvil, por ejemplo, siempre se habla de la planta de Ford. ¿Pero sabes cuántos ERE (expedientes de regulación de empleo) se han pedido en el parque Juan Carlos I, donde se concentra la industria auxiliar? Aquí son 15, allí son 20, allá, 25... Es un goteo continuo que suma cientos, miles de trabajadores".

Entre enero y septiembre el Consell ha aprobado 682 despidos colectivos

Castellón ha pasado de la mejor tasa de ocupación al mayor incremento del paro

El de los servicios es el segmento más castigado con 183.874 parados

Los sindicatos y el ministro de Trabajo han denunciado que la Generalitat tiene el gatillo fácil a la hora de aprobar los ERE que se le presentan. Los datos confirman que existe una anomalía comparativa: de enero a septiembre, el Consell dio luz verde a 682 despidos colectivos. En el mismo periodo, Cataluña aprobó 441; Andalucía, 345; Madrid, 232; y el País Vasco, 224. Ninguna otra comunidad autónoma superó los 200.

Visto de otra forma: el Consell dio vía libre durante los primeros nueves meses de 2008 a más ERE que en el acumulado de cada año desde 1998, el último del que el ministerio proporciona datos.

Los despidos colectivos han afectado, según el último recuento de UGT, a unos 10.000 valencianos en lo que va de año. La figura legal se utiliza, en casi todos los casos, para tratar de garantizar la viabilidad de la empresa ante una situación económica adversa atendiendo a la vez los derechos de los trabajadores. "Nos parece que esa pérdida de empleo, en parte no está justificada. Y muchos presentan un ERE por quítame allá esas pajas, cuando las cosas se pueden arreglar de otra manera", opina Fernando Casado, secretario de Empleo de CC OO-PV.

El estallido de la burbuja inmobiliaria ha hecho que el sector de la construcción sea uno de los más castigados por el desempleo. La Comunidad Valenciana se ha significado en los últimos años como uno de los territorios de España en los que la aceleración urbanística ha tenido un mayor protagonismo, y, en consecuencia, el impacto ha sido proporcional. Las constructoras han prescindido en este período de 35.861 trabajadores, con lo que el paro en el sector alcanza a 60.883 personas, lo que supone un incremento del 143,31%.

Pero, pese a las apariencias, no es en la construcción donde se está produciendo la situación más dramática para los trabajadores. El desempleo se ha cebado sobre todo en los servicios, donde 60.354 valencianos han perdido su puesto de trabajo en el último año en este sector, que ya cuenta con 183.874 parados y registra una variación al alza del 48,86%. El índice de personal ocupado en servicios de septiembre experimentó una caída del -2,2% respecto al año anterior, mientras que a nivel nacional fue del -1,3%. Por subsectores, el personal ocupado en comercio experimentó una bajada interanual del -1,4% (la media nacional fue 0,5%), en turismo cayó un -1,2% (-0,5%), en transporte aumentó un 1% (0,8), en tecnologías de la información bajó el -0,5% (2,4) y en servicios a empresas disminuyó el -2% (0,1%). En el ámbito de la producción del sector los indicadores a la baja sólo hacen una excepción en el transporte, que en el índice de cifra de negocio alcanzó el 1,7% de media anual (en España se quedó en un 0,8%).

La industria, de la que ha tirado en buena parte la construcción, ha registrado 19.988 parados, lo que supone un aumento del 47% y sitúa en 62.440 el número de demandantes de empleo en un sector afectado no sólo por la caída del consumo y el enfriamiento económico, sino también por la ferocidad de la globalización, que está forzando la readaptación de la producción. El Índice de la Producción Industrial de septiembre confirmaba el deterioro del sector, que cayó un -9,6% en términos interanuales, mientras la media nacional se contrajo un -4,2%.

Los datos del Instituto Nacional de Empleo confirman el paulatino encogimiento de la agricultura en el tejido productivo valenciano, que apenas representa algo más del 2% del PIB valenciano. En un año, el incremento del desempleo en el sector ha superado el 56% con 2.295 afectados que se añaden a los 4.073 de finales de 2007. La mala situación de la campaña citrícola, sin duda, está contribuyendo a ello, ya que la cotización media alcanzada por la clementina a finales de noviembre se ha estancado en unos 0,12 céntimos el kilo, precio que los productores sitúan en menos de la mitad del umbral que permitiría cubrir sus costes.

La impresionante velocidad de la crisis puede observarse perfectamente en Castellón, que ha pasado de ser la provincia con mejor tasa de ocupación a figurar como la que más ha incrementado su índice de paro, con un incremento de más del 106%. El deterioro económico ha alcanzado los ejes de la economía provincial. Desde la construcción (Augimar, Marina d'Or, y muchas de mediano y pequeño tamaño que han presentado ERE o se han extinguido) hasta el sector de la industria cerámica. Este último, el principal exportador de Castellón y uno de los sectores valencianos más dinámicos, está sufriendo los rigores de la crisis después de la época de bonanza de la construcción, a la que está íntimamente ligado. Y no sólo en España, sino en algunos de los que históricamente han sido mercados de referencia, como Estados Unidos.

VERÓNICA AVELLÁN (Peluquera): "Muchos días no hacíamos nada"

Verónica Avellán se quedó en paro el lunes. Su jefa la despidió (tenía contrato indefinido) ante la caída en picado de clientela sufrida por su peluquería. "Había días que estábamos horas sin hacer nada", dice Avellán, de 23 años, en una oficina de empleo cercana al túnel que une la Gran Vía de Ramón y Cajal con la de Germanías, en Valencia.

La joven encarna a las víctimas de la retracción del consumo: "Muchas mujeres que iban todas las semanas ahora van sólo una vez al mes". Poca actividad para tres empleadas y la dueña. Avellán al menos no tiene que preocuparse por la hipoteca, porque todavía no había ahorrado lo necesario como para irse de casa de sus padres.

JAVIER VIANA (Electricista): "Igual vuelvo con mis padres"

Javier Viana tiene 25 años y asegura que hace menos de dos años en la revista de la oficina de empleo podían encontrarse 500 ofertas de trabajo, y que ahora sólo hay 125. Acaban de ponerle en la calle mientras estaba de baja por enfermedad común, "una bronquitis", afirma. La empresa instala sistemas eléctricos en obras de nueva planta. La última, una fábrica de 20.000 metros cuadrados cerca de Valencia.

Ganaba unos 1.100 euros. Juntando lo que cobraba su novia reunían 1.800 euros al mes. "El alquiler nos cuesta 500 euros, casi lo mismo que una hipoteca. Pero es mejor estar de alquiler. Si la cosa se pone muy mal siempre podemos volvernos cada uno a casa de los padres".

ANTONIO CORTÉS (Pintor): "Estoy abierto a cualquier cosa"

Antonio Cortés tiene 34 años. Y novia, pero su situación laboral aún no le han permitido independizarse. Por eso vive con su padre, jubilado, en Castellón. Y si ya veía difícil cambiar de casa, ahora esa posibilidad es remota. Desde julio está en el paro. Antonio es pintor y la crisis de la construcción le ha pillado de lleno. "Nefasta" es la palabra con que describe la situación. Hace 6 meses que busca trabajo y está abierto a cualquier cosa. "Hay que adaptarse", dice, y aunque su predisposición es amplia, "la realidad es la que es y no hay trabajo para nadie". Ha hecho cursos de formación y piensa en qué pasará en marzo, cuando deje de cobrar el paro y siga teniendo que hacer frente a un préstamo del que le quedan más de 40 cuotas.

JORGE JUAN (Informático): "Me vi en la calle sin motivos"

Jorge Juan fue uno de los más de 200 trabajadores incluidos en el expediente de regulación de empleo (ERE) de Marina d'Or. El "daño colateral" de la bajada de actividad en los servicios le alcanzó de pleno hace más de un mes. Trabajaba como informático y, desde entonces, busca un puesto para seguir dedicándose a ello. Estaba de vacaciones y, sin recibir comunicación oficial ni información de los sindicatos sobre el ERE que se estaba negociando, se encontró en la calle. Tiene que hacer frente a una hipoteca y a otro préstamo personal, con lo que el desánimo le invade cada vez más. Aun así, no desiste y, después de recorrer la Comunidad Valenciana, ha empezado a hacer entrevistas en Madrid y Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de diciembre de 2008

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