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Rajoy y sus alcaldes critican las ayudas del Gobierno pero las aprovecharán

Los municipios del PP piden que se les autorice a endeudarse en 4.000 millones

El PP lleva casi cinco años fuera de La Moncloa, pero aún conserva un gran poder municipal. Tiene 3.216 alcaldes, 29 en capitales de provincia, de los 8.111 que hay en España, y más de un tercio de los concejales. Para exhibir ese poderío en tiempos oscuros para el PP, Mariano Rajoy organizó ayer un acto en Madrid con 800 alcaldes y concejales. Todos ellos contribuyeron al discurso contra la política económica del PSOE, a la que acusaron de "improvisada". Y casi todos criticaron el fondo de 8.000 millones para que los ayuntamientos hagan obras nuevas que ha impulsado el Gobierno -sólo Rita Barberá, de Valencia, admitió que era una medida "positiva"-, insistieron en que es insuficiente e ineficaz, pero a la vez apuntaron que no se opondrán.

Todos los ayuntamientos del PP, según fuentes de este partido, se acogerán rápidamente a las medidas para no perder ni un euro de los que les corresponden. Y el grupo parlamentario, según fuentes de la dirección, se abstendrá con toda probabilidad. El voto en contra está descartado, y el parece difícil, aunque la decisión definitiva aún no se ha tomado.

Rajoy admitió que la medida "es una ayuda para los ayuntamientos", pero enseguida retomó una idea que había lanzado la valenciana Barberá: "Es una aspirina para un señor que está en la UVI".

El líder y sus alcaldes pidieron al Gobierno un plan para arreglar el agujero de los ayuntamientos, ahogados por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que llenó sus arcas durante años. Rajoy propone que el Ejecutivo permita a los municipios endeudarse en 4.000 millones de euros y que sea el ICO (Instituto de Crédito Oficial) quien lo financie.

Javier Arenas y su equipo organizaron un gran acto de contenido simbólico, en el que varios alcaldes explicaron sus problemas. Abrió Eugenio González, de Gádor (Almería), un pueblo de 3.100 habitantes, que ironizó: "Estamos en la ruina y nos dan un mes para presentar proyectos. Y nos dicen que los mandemos por vía electrónica. Esta gente no se entera. ¡Pero si en los pueblos no tenemos ni banda ancha! Y dejan fuera a las diputaciones, que podrían ayudarnos. ¡Es pan para hoy y hambre para mañana!".

Mientras González denunciaba que este plan abre falsas expectativas a los parados, Alberto Ruiz-Gallardón se preocupaba por las pymes que trabajan para ayuntamientos. "Algunas llevan un año sin cobrar. Necesitamos recursos, no podemos pagar a los proveedores. Queremos un sistema estable. Este fondo sirve para este año. ¿Y después? Si con ese dinero hacemos una escuela infantil, ¿quién pagará a los profesores?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de diciembre de 2008