Reportaje:TALENTOS QUE ARRIESGAN | Carreras & capital humano

Marisco gallego a golpe de clic

Un profesor de filosofía crea Lonxanet para distribuir productos por Internet

Rodaballos, merluzas, besugos, centollas, nécoras, percebes... del mar a la mesa en tan sólo 24 horas y a cualquier punto de la Península. Así vende Lonxanet, una empresa de distribución de alimentos pesqueros formada por cofradías de pescadores, accionistas y, a la vez, proveedoras de producto. Antonio García Allut, director y promotor de la compañía, explica que la idea es acercar pesca artesanal y consumidor "sin tener que recurrir a intermediarios a través de nuestra página web lonxanet.com y las líneas de frío de las empresas de mensajería".

Pero Lonxanet no es sólo una empresa que ha puesto en común los intereses de las cofradías pesqueras de los puertos coruñeses de Cangas (San José), Cariño, Cedeira, A Coruña, Muxía, Lira y Porto do Son: "Pretendemos que los pescadores puedan gestionar parte de la cadena de comercialización, además de promover el concepto de comercio justo en un producto como el pescado. En suma, queremos dignificar el oficio de la mar", dice García Allut.

La idea del emprendedor es que no haya intermediarios

Para encontrar respuesta lógica a por qué alguien como él, cómodo en su despacho de profesor universitario, decide emprender una travesía empresarial de destino tan incierto, hay que remontarse al comienzo de su vida. "Desde que, siendo un niño, en Carnota, un pueblecito de Costa da Morte, veía salir a faenar a los pescadores me sentí seducido por este mundo", recuerda. Luego, las visitas con su padre al puerto, donde veía la salida y llegada de los barcos; seis meses embarcado en el pesquero Montecarlo, antes de comenzar la carrera universitaria, "faenando casi sin permiso de mis padres". García Allut dice que "necesitaba entender la mentalidad de la comunidad, saber lo que era su trabajo, comprender sus miedos y el porqué de su carácter". Aquellos meses embarcado, junto con los conocimientos sobre las gentes del mar adquiridos en la infancia, le sirvieron para formarse un conocimiento de lo que era el imaginario y la realidad de las gentes del mar.

Licenciado en Filosofía, el emprendedor decidió dedicar su tesis doctoral al estudio de la pesca tradicional en Galicia. Después ganó una plaza de profesor en el departamento de Antropología de la Universidad de A Coruña y, a partir de ese momento, Antonio comenzó a dar clases, al tiempo que introdujo la pesca como objeto de investigación universitaria: suyo es el primer departamento universitario multidisciplinar (biología, economía y antropología social) que estudia la pesca tradicional desde una perspectiva integral. "Tenía que devolver, en cierta forma, todo lo que había recibido del mar", asegura.

Acodado en el borde de una pequeña barca de pescador, recuerda como, allá por el año 1998, nació Lonxanet con la idea de hacer de la pesca tradicional una actividad económica viable y, sobre todo, digna. "Si se consiguiera transmitir al ciudadano el papel que, como conservador de los recursos naturales, juega el pescador artesanal, se habría ganado mucho". Desde el principio se tuvo claro que, evitando el recurso del intermediario ("que, después de comprar el pescado barato en lonja, incrementa los precios sin que el pescador se beneficie para nada de este margen"), el pescador podría cobrar realmente por lo que su trabajo genera.

Aunque los comienzos no fueron fáciles, pues "además de recibir presiones y amenazas más o menos directas, tuvimos que afrontar el talante conservador de los pescadores"; tras ocho meses de negociaciones, Lonxanet inició su camino a paso firme. "El primer año, los pedidos a través del call center y la web sumaron más de 40 toneladas".

El proyecto estaba comenzando a tomar forma de realidad cuando llegó el Prestige y el chapapote: "Aquello nos puso contra las cuerdas". El golpe fue muy fuerte, pero Antonio no se rindió. No sólo volvió a reflotar Lonxanet, sino que, además, lo dotó de solidez con la puesta en marcha de la Fundación Lonxanet para la Pesca Sostenible.

"La fundación es, a su vez, propietaria del 51% de las acciones de la empresa. El resto del accionariado pertenece a cofradías de pescadores (12%), Obra Social Caixa Catalunya (10%) y Fundación GEN, y el resto es de inversores privados", explica García Allut. Los objetivos de la fundación son intentar implicar a los pescadores artesanales en proyectos humanos, empresariales y ambientales.

Y las cosas le van saliendo. Lonxanet factura por el momento 600.000 euros, una cantidad que irá en aumento, pues el pescado y el marisco gallegos son muy admirados por los buenos comedores.

Antonio García Allut, creador de Lonxanet.
Antonio García Allut, creador de Lonxanet.

Objetivos

- Canalizar la pesca artesanal de toda España, primero, y después, en Europa y América Latina. Además de aprovechar los medios de comunicación y acercar los recursos de la pesca tradicional al consumidor esté donde esté una y otro.

Perfil

- Antonio García Allut tiene 49 años de edad, es licenciado en Filosofía y profesor de antropología de la Universidad de A Coruña. Y de niño quiso ser biólogo marino. Y algo debió quedar de ese sueño infantil puesto que, años más tarde, impulsó la escuela-taller Mar de Lira para educar a la infancia en el mundo de la pesca.

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