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Reportaje:

Campus Jove gana en la Universitat

A pesar de la polémica en torno a Bolonia, sólo vota el 12,5% de los alumnos

Campus Jove volvió ser la asociación de estudiantes más votada en las elecciones de la Universitat de València del jueves. La asociación vinculada al PSPV-PSOE pagó, sin embargo, su apoyo al proceso de Bolonia y los errores cometidos en la campaña (su lema fue tachado de homófobo y tuvo que retirarlo): perdió un 30% de su peso en el claustro, pasando de 26 a 18 representantes sobre un total de 75 asientos. Toda la polémica en torno a Bolonia no sirvió para llevar a las urnas más que a 6.097 de los 48.984 matriculados, un 12,5%, una décima menos que el año pasado.

Campus Jove se benefició de su implantación (era el único sindicato que se presentaba en los 19 centros); de sus resultados en Economía (la mayor facultad valenciana), y de la extraordinaria fragmentación de sus oponentes: parte de las asambleas anti-Bolonia no se presentaban al claustro, sino sólo a la junta de facultad. Si a ellas se sumaban los sindicatos que también rechazan el proceso se obtenía una sopa de letras que lastró su eficacia electoral.

Amplio despliegue de seguridad para evitar protestas en el edificio histórico

Descifrando siglas puede decirse que el heterogéneo bloque contrario al plan Bolonia logró una mayoría, no muy holgada, en el claustro. Pero probablemente lo más significativo fue la bajísima participación electoral. El año pasado, sin polémica de por medio, votó un 12,62%. Este año, un 12,45%. Entre las formas de calcular la envergadura de la movilización, la más fiable parece la de las votaciones. Medido así resulta que, después de todo, el proceso de Bolonia sigue preocupando poco al conjunto de los universitarios, por llamativos que sean los encierros o las manifestaciones.

La madrugada del jueves se registró un nuevo incidente. Siete profesores quedaron retenidos en la Facultad de Derecho, entre ellos el decano, cuando iban a salir del edificio después de terminar el recuento electoral. La intención no era retenerlos, sino entrar en tropel aprovechando su salida. La cosa acabó con la intervención de la Policía, que dispersó a los alumnos.

Un gran despliegue de seguridad blindó ayer la sede de La Nau -en previsión de que se produjera otro boicot- durante la concesión de la medalla de oro de la Universitat a las Cortes Valencianas, que recogió su presidenta, Milagrosa Martínez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de noviembre de 2008