Crítica:EL LIBRO DE LA SEMANACrítica
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Polifonía mediterránea

El autor de esta panorámica historia, historiador de claro prestigio por sus espléndidos relatos sobre Venecia, Sicilia y Bizancio, se enfrenta aquí al reto de componer una narración de horizontes mucho más amplios: nada menos que una historia de ese mar que fue antaño la cuna de la civilización occidental y durante siglos un eje central del mundo occidental. Y lo ha acometido con un excelente ritmo narrativo y una documentación que hace honor a ese fascinante y tormentoso escenario donde han confluido y convivido mil gentes diversas, donde se han alzado y desmoronado culturas e imperios de muchos siglos. En las orillas del mar que los griegos y fenicios colonizaron y los romanos llamaron Mare Nostrum, el mar de Ulises y de los venecianos y lord Nelson, se han recompuesto fronteras y naciones, difundido tres grandes religiones y desarrollado las empresas históricas que marcaron el destino europeo. Hay aquí batallas resonantes -desde la mítica de Troya y las gestas de las Cruzadas hasta Lepanto y Gallípoli- y conquistas sangrientas y fabulosas islas, con enconados asedios y saqueos de fastuosas ciudades, y un tropel incesante de comerciantes astutos, invasores bárbaros y audaces piratas. Es un ámbito histórico incomparable, por sus espectaculares y truculentos episodios y sus memorables personajes: emperadores, reyes, papas, sultanes, y un montón de capitanes intrépidos. Una historia que seguramente el lector conoce en parte, en lo que le resulta más próximo, pero que, al recorrerla así, en estos variados capítulos y escenas, le resulta intrigante y novedosa, porque es impresionante la larga galería de figuras, esplendores y catástrofes. Y está contada con un estilo tan vivaz, con tanta precisión en los detalles y un ritmo narrativo tan ágil, que se lee como un trepidante relato de aventuras.

El Mediterráneo. Un mar de encuentros y conflictos entre civilizaciones

John Julius Norwich

Traducción de Emilio G. Muñiz

Ariel. Barcelona, 2008

663 páginas. 34,90 euros

Breviario mediterráneo

Predrag Matvejevic

Traducción de Luisa Fernanda Garrido

y Tihomir Pistelek

Destino. Barcelona, 2008

342 páginas. 19,50 euros

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A medida que la historia se acerca a nuestros días, su tempo se hace más lento y detallado, como Norwich nos advierte. La narración concluye con los lances de la I Guerra Mundial que se refieren al ámbito mediterráneo, es decir, las duras contiendas en los Balcanes y el tremendo desastre británico en Gallípoli, precedidos de dos capítulos interesantísimos sobre la sangrienta guerra de liberación de Grecia y las que llevarían al triunfo del Risorgimento y la creación de una Italia unida. Avanzar más habría descompensado la extensión del libro. Desde su punto de vista, se entiende que ocupen más páginas los conflictos de Malta y Chipre que la gloriosa antigua Grecia, y que resalte el prodigioso poderío que mantuvo Venecia durante más de mil años en el Mediterráneo oriental, y que, por poner otro ejemplo, trace un buen reportaje sobre los costosos y desastrosos intentos de reconquista del peñón de Gibraltar.

Pero el atractivo de este gran libro no sólo está en su contenido, sino que también estriba en su modo tan vibrante de narrar, que no descuida brillantes anécdotas y que diseña con estupenda agudeza crítica, no exenta de humor, las siluetas de los personajes, sean los más grandes (Constantino, Federico II y Napoleón, por ejemplo) o las figuras menores (como algunos papas y algunos monarcas españoles, poco agraciados en general), y las tácticas y matanzas en las batallas y los momentos que según su criterio resultaron más impresionantes o decisivos, en un estilo ágil que recuerda a los historiadores británicos más clásicos, a Gibbon, por ejemplo. Hay diversos modos de escribir historia; el de Norwich aquí está en la línea narrativa más tradicional; y el lector puede felicitarse por ello. En el último capítulo, tras evocar cómo durante tantos siglos asistió a desastres y tragedias (y triunfos), Norwich destaca cómo el Mediterráneo ha decaído también del lugar privilegiado que tuvo durante siglos como el hogar de la civilización. Envejecido y polucionado, cruzado por petroleros y por cruceros atiborrados de turistas, ya no es lo que era, ha perdido "la importancia que tenía cuando el mundo era joven". "Lo triste es la pérdida de su dignidad, el hecho de que la masa de agua con más historia del mundo tenga que ser algo tan afectado, tan contaminado; que en muchos lugares sus orillas estén tan llenas de plásticos usados que las hacen inhóspitas...". Sus últimas líneas tienen un tono elegíaco: "Es mejor dejar caer el telón mientras todavía sigue siendo el Mediterráneo de siempre, cuya historia hemos contado y cuyas gotas eran nobles".

Para insistir en esa amalgama de gentes y lenguas y religiones, y evocar, en fin, otros ecos de la inmensa riqueza cultural que aún mantiene en sus variadas y populosas orillas nuestro sufrido Mediterráneo, un anfiteatro incomparable de mitos, ritos y voces y familiares fantasmas, quisiera recomendar al lector el Breviario mediterráneo del escritor croata Predrag Matvejevic, recién traducido y prologado por Claudio Magris. Es un texto sugestivo y colorista, de erudición pormenorizada y literaria, en forma de mosaico de fresco y fuerte colorido, que viene bien como un ameno contrapunto a la narración histórica. Matvejevic invita, con su festiva erudición, a una reflexión sobre esa riqueza espiritual y costumbrista, lingüística y literaria, que confirma ese espacio mediterráneo como una extraordinaria sinfonía de voces e imágenes, en unos paisajes humanizados, marcados por una conflictiva historia. "El Mediterráneo ha mantenido su primer puesto en la literatura y lo ha perdido en todo lo demás", escribe Matvejevic; pero el libro confirma, creo, que aún lo conserva en la imaginación, la sensibilidad y un cierto arte de vivir. Este libro que con sus múltiples motivos y sus apuntes de lenguas y culturas varias invita a una lectura reposada complementa muy bien esa visión del Mediterráneo, con su rica polifonía y su claro trasfondo clásico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 28 de noviembre de 2008.

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