Nace una niña tras la congelación sucesiva del óvulo y el embrión

Cuando sea mayor, Inés Sigüenza Gallego podrá presumir de que fue la primera niña nacida a partir de un óvulo vitrificado que dio origen a un embrión que fue congelado también. La pequeña, que tiene tres meses, fue presentada ayer como prueba del éxito de la combinación de técnicas de vitrificación (una congelación ultrarrápida) empleadas por primera vez en el mundo por el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) en Vigo.

Como explicó el director de la clínica, Elkin Muñoz, el proceso comenzó como otras inseminaciones: tras una estimulación con hormonas, se extrajeron óvulos a la madre, Elena Gallego. Para asegurar el éxito, se hicieron varios de estos ciclos. Entre uno y otro, los ovocitos que se conseguían se congelaban. Cuando hubo suficientes, se descongelaron y se fecundaron. De los embriones obtenidos dos se implantaron, y el resto volvió al congelador (en verdad, botes con nitrógeno líquido a -196 grados). Al primer intento no se logró el embarazo, por lo que se utilizaron otros dos embriones (técnicamente, blastocistos). A la segunda fue la vencida, y el 9 de agosto nació la niña.

Elena Gallego y César Sigüenza, con su hija Inés.
Elena Gallego y César Sigüenza, con su hija Inés.EFE

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