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Montilla avisa que plantará cara si el Constitucional recorta el Estatuto

El presidente admite que la crisis será larga y que no habrá ayuda para todos

El Gobierno de José Montilla alcanza esta semana el ecuador de la legislatura sin haber dejado de estar amenazado ni un solo día por un eventual recorte del Estatuto catalán por parte del Tribunal Constitucional. En una conferencia que dio ayer ante un numeroso auditorio, el presidente de la Generalitat advirtió que su Ejecutivo no tolerará la mutilación de su hoja de ruta y que ante una eventual sentencia contraria no adoptará una "posición de resignada pasividad". Es la primera vez que Montilla admite públicamente que el Estatuto puede verse recortado. Ante esta eventualidad abogó por una respuesta "unitaria" de los partidos catalanes para dejar claro que Cataluña mantiene "intactas" sus aspiraciones.

"Las negociaciones para la financiación han entrado en tiempo de descuento"

Con sus socios de Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya sentados en primera fila, Montilla volvió a defender la plena legalidad del Estatuto, pero también hizo una llamada a responder con moderación ante eventuales recortes. "Este Gobierno no caerá en la trampa de proponer al pueblo de Cataluña horizontes improbables y caminos inviables". Lo dijo para desmarcarse de Convergència Democràtica, cuyo líder, Artur Mas, defiende que se vuelva a someter a referéndum el Estatuto en caso de que sufra recortes.

El presidente también defendió la estabilidad de su Gobierno y quiso alejar el fantasma de unas nuevas elecciones anticipadas apelando al carácter "estratégico" del acuerdo que el PSC mantiene con independentistas y ecosocialistas en Cataluña.

Una vez que Esquerra Republicana ha garantizado que un mal acuerdo de financiación o un recorte estatutario no provocará su espantada del Gobierno catalán, Montilla busca ahora que José Luis Rodríguez Zapatero no dé munición a los sectores más incrédulos ante las promesas de un rápido pacto financiero. Ayer volvió a recordar que el acuerdo es imprescindible no sólo para Cataluña, sino también para el PSOE: "No hay ningún cálculo político ni ninguna estrategia ganadora en España a costa de Cataluña".

Eso ocurrió el mismo día en que Zapatero bromeó en la reunión de la ejecutiva del PSOE sobre un rápido acuerdo. "Muy bien deben de ir las negociaciones para que Miquel Iceta no haya preguntado por la financiación", dijo el presidente, a la vista de que el representante del PSC en la ejecutiva no le interpeló ayer por este asunto. Más tarde, ante los periodistas, Iceta confirmó que se mantiene optimista. Con todo, dado que el acuerdo se resiste y lleva ya cuatro meses de retraso, Montilla advirtió en la conferencia de que las negociaciones se hallan ya "en tiempo de descuento".

El presidente vinculó directamente el éxito de las negociaciones a la salida de la crisis económica. "El nuevo modelo de financiación puede contribuir a la recuperación de la crisis". Y dicho esto no ahorró calificativos para referirse a la situación económica.

El panorama que dibujó fue bastante negro y muy alejado de las previsiones del Gobierno central, según las cuales la crisis comenzará a ser historia en el tercer trimestre de 2009. "Las crisis siempre son más largas de lo previsto (...), algunas previsiones se quedan cortas", dijo. Y apartándose de discursos anteriores en los que prometía que nadie quedaría desatendido por la Generalitat, Montilla adoptó ayer una posición muy realista: "Puede ser que no lleguemos a todo; algunos pasarán su peor momento".

El tripartito, dividido por la reformulación del pacto

Cuando parecía que los tres socios del Gobierno catalán, PSC, Esquerra e Iniciativa, se habían puesto de acuerdo sobre la necesidad de reformular el acuerdo de Entesa, la hoja de ruta del Ejecutivo, ayer aparecieron nuevos elementos de discrepancia.

El secretario general de ERC, Joan Ridao, defendió que a su partido no le basta con poner al día el pacto de Entesa, el documento que reeditó el Gobierno tripartito. Los independentistas también quieren reformular el programa de gobierno, pues entienden que con la galopante crisis económica hay muchos compromisos que no podrán cumplirse. ERC no quiere que al final de la legislatura se le achaquen incumplimientos al tripartito. "Ahora es el momento de hacer balance y de revisar lo que haga falta, tanto del pacto de Entesa como del plan de gobierno. No faltaría más".

Ridao respondía así a sus socios del PSC y de Iniciativa, deseosos de reformular el acuerdo para ajustarlo a la situación de crisis económica, pero poco partidarios de ponerse de nuevo a negociar un pacto que costó mucho cerrar hace dos años. Tampoco hay acuerdo sobre cuándo debe hacerse la reformulación del pacto. Iniciativa y el PSC quieren hacerlo ya, pero ERC prefiere esperar a la "inminente" sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto.

El presidente se refirió a esta cuestión en su conferencia de la tarde. Evitó entrar en el fondo del asunto, pero dijo que la "solidez" que ve en su Gobierno no implica "rigidez o inmovilidad". "Ahora podemos abordar con tranquilidad un debate sobre cómo adaptar el acuerdo político a la realidad diferente de hoy, especialmente en el terreno económico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de noviembre de 2008

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