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Editorial:

Rusia a la ofensiva

Europa debe reducir su dependencia energética; Moscú, mientras, juega sus cartas a fondo

La diplomacia rusa se encuentra en una ofensiva permanente desde que estalló el conflicto de Georgia, durante el pasado verano. Y, hasta ahora, el Gobierno de Moscú puede darse por satisfecho con los resultados: no sólo ha conseguido sortear las consecuencias de su desproporcionada respuesta al aventurerismo de Tbilisi en Osetia, sino que, además, lleva camino de consolidar una mejor posición internacional para sus intereses. Se está abriendo camino con fuerza en América Latina, continúa con sus intentos de aproximación a China como mercado eventualmente alternativo al europeo y, en Oriente Próximo, oscila entre el obstruccionismo de la política europea y estadounidense hacia Irán y la colaboración pasiva en el conflicto afgano.

Moscú es consciente de que la energía constituye su mejor baza en relación con la Unión Europea, y no ha dejado de hacer un uso estratégico de sus reservas de gas y de petróleo. También en este campo la ofensiva internacional de Rusia ha obtenido importantes resultados. Entre ellos, la reciente decisión de los Veintisiete de reanudar las negociaciones sobre el acuerdo de cooperación y asociación, suspendidas tras el conflicto de Georgia. La primera reunión tendrá lugar mañana en Niza, y se abordarán asuntos como la crisis financiera y la energía. La rapidez con la que la UE ha regresado a las posiciones anteriores al verano es sobre todo resultado de su dependencia energética. Y Moscú lo sabe.

Con el trasfondo de este amplio juego internacional, el viceprimer ministro de Rusia, Alexander Zhukov, anunció ayer el interés del gigante energético Gazprom por el 20% de Repsol puesto a la venta por Sacyr, lo que lo convertiría en el primer accionista del grupo petrolero español. En caso de confirmarse, se trataría de una operación delicada, dada la asimetría desde la que actúan ambas partes, además de los respectivos Gobiernos. Mientras que para las empresas españolas se trataría de una operación privada, Gazprom actúa al servicio de los intereses diplomáticos de Moscú.

La Comisión Europea presentará un paquete de medidas destinadas a garantizar la seguridad energética de los Veintisiete. Éstos necesitan con urgencia disminuir su dependencia, puesto que Rusia no piensa sólo en términos económicos cuando habla de reservas. Piensa sólo en términos estratégicos y de poder.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de noviembre de 2008