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Chacón ofrece a la UE una fragata y un petrolero para luchar contra los piratas

Defensa propone incluir la piratería como delito en la reforma del Código Penal

La ministra de Defensa, Carme Chacón, ofreció ayer una fragata y un petrolero de avituallamiento para la fuerza antipiratería que la Unión Europea, por iniciativa española, comenzó a diseñar en agosto y que quedará definida en la llamada Conferencia de Fuerzas, el próximo 3 de diciembre, cuando se haga la lista definitiva de los medios militares que aporta cada país. La fuerza podría estar funcionando a principios del año que viene y si aceptan la propuesta de Chacón, la comandaría un español.

La fragata y el petrolero se unirían al avión de patrulla marítima P-3 Orion y un contingente de 90 militares que Defensa envió el pasado 20 de septiembre a la base francesa de Yibuti para realizar labores de vigilancia y tratar de disuadir -el avión va desarmado- a los piratas. El Consejo de Ministros aprobó el envío el pasado 19 de septiembre, cinco meses después de la crisis del Playa de Bakio, el atunero vasco que estuvo una semana secuestrado por los piratas.

Preguntada por cómo afecta el envío de la fragata (que habitualmente lleva unos 200 militares a bordo) y el petrolero, al límite de 3.000 soldados en el exterior que se había impuesto el Gobierno de Zapatero, Chacón respondió: "Ese límite es obsoleto, porque la propia Ley de la Defensa exige que el Parlamento autorice, para cada misión, un cupo máximo". La ministra aprovechará la tradicional comparecencia parlamentaria de final de año para exponer el problema y pedir que se suprima el límite de 3.000 militares en misiones en el exterior.

Chacón realizó estas declaraciones desde la base francesa de Yibuti minutos después de firmar con su homólogo francés, Hervé Morin, una "declaración de intenciones" por la que ambos países se comprometen a intercambiar información y personal militar y responder conjuntamente a cualquier ataque de piratas en la zona. Un acuerdo, explicó Chacón, que nace de "la indignación y la impotencia ante la impunidad con la que actúan más de un millar de piratas que han protagonizado más de 150 ataques en los últimos tres años". En lo que va de año, los dueños de este "mar fallido" que baña la costa de un país sometido a una guerra sin fin, Somalia, han secuestrado medio centenar de buques. Once siguen retenidos, entre ellos el Faina, que transportaba 72 carros de combate y otro armamento, cuando fue asaltado.

Los piratas se han hecho fuertes. Y ricos. Han levantado una industria criminal que recauda más de 100 millones de dólares al año en rescates y robos, según denunció un alto funcionario de Naciones Unidas. "Son verdaderos profesionales con disfraz de pescadores", advirtió a Chacón y Morín el hombre que dirige a las fuerzas francesas en el Índico, el almirante Gerad Valin, sobre la fragata con la que, desde hace tres meses lucha, con muchas dificultades, contra los piratas. "Si los vemos, no podemos detenerlos, porque ir armado en el mar, no es ningún delito. Si atacan a un barco, sí, porque tenemos la obligación de defender a nuestros ciudadanos. Pero es urgente un marco legal, a nivel global, de todos los países implicados, que establezca unas condiciones conjuntas", explicó Valin. El despliegue militar contra la piratería es cada vez más amplio, pero sus funciones no están claras. Los militares pueden vigilar a los piratas, asustarlos para intentar disuadirlos (el P-3 Orion lo consiguió hace apenas una semana lanzándoles botes de humo), pero no detenerlos. La piratería no es un delito. Aún. Defensa ha propuesto que se incluya de nuevo en la reforma del Código Penal.

Sobre ese marco legal debatirá el próximo 10 de noviembre el Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores (CAGRE) de la UE, en el que se aprobará la creación de una fuerza militar en el Índico, coordinada con los medios que la OTAN ya tiene en la zona. Chacón propuso ayer que España comandara esa fuerza, puesto que ya lidera la llamada célula europea contra la piratería, el primer paso que dio el continente para proteger a los miles de barcos que surcan aquellas aguas, una de las principales rutas marítimas del mundo, por la que pasa el 70% del tráfico mundial de crudo y la ayuda del Programa Mundial de Alimentos.

Tropas en el exterior

- Líbano. 1.100 soldados trabajan para vigilar el alto el fuego entre Israel y Hezbolá.

- Afganistán. Desplegados 780 militares en las bases de Herat y Qala-i-Naw.

- Kosovo. Una de las más polémicas: 585 efectivos en un país que declaró su independencia unilateralmente.

- Bosnia. La misión más antigua. Hay 378 militares.

- Chad. 88 militares.

- Yibuti. 90 efectivos para vigilancia marítima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de noviembre de 2008

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