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El arte de enfrentarse a la recesión

Comienzan en Nueva York las grandes subastas en un clima de ansiedad y miedo

Ansiedad, precaución y aunque nadie quiera decirlo en voz alta, miedo. Éstas son las sensaciones que contaminan el aire de cara a las subastas de arte moderno y contemporáneo que hoy arrancan en Nueva York. Tras cinco años ininterrumpidos de dolce vita, donde la euforia consumista convirtió a artistas vivos y muertos en valores de inversión cuyos precios se disparaban de forma desorbitada -imitando el comportamiento desquiciado de los mercados financieros-, el frío ha llegado al mercado del arte. Y a juzgar por las señales, amenaza con congelar un sector que parecía vivir en un verano eterno.

Hace 10 días la casa de subastas Sotheby's retiraba el cuadro de Picasso Arlequín (1909), una de las estrellas de la subasta que esta noche iba a inaugurar la temporada en Nueva York y cuyo precio se estimaba en más de 23,5 millones de euros. Oficialmente la retirada fue debida a una decisión del propietario. La sospecha generalizada es que dados los malos resultados que han tenido subastas recientes en Londres y Hong Kong, donde las ventas no han llegado ni al 60% de los lotes, Sotheby's no quería arriesgarse a que el cuadro no se vendiera y tener que pagar la garantía (el precio mínimo que se acuerda con el propietario de una obra si ésta no encuentra comprador). O quizás su dueño, acostumbrado a ver como Picasso batía sus propios récords de ventas en los pasados años, ha optado por esperar a que la tormenta financiera amaine y venderlo con mejores resultados. Aunque signifique una espera de varios años.

En Londres y Hong Kong no se ha vendido ni el 60% de los lotes

"La pintura china y la americana joven lo sentirán más", dice Lamunière

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"En este negocio hay ciclos, como en todo. Y si los precios ahora sufren un ajuste, no me extrañaría que en pocos años volvieran a dispararse. Siempre es así", aseguró a este diario con "cauto optimismo" Guy Bennett, uno de los responsables de arte impresionista y moderno de Christie's. Y se atreve a augurar precios récords para cuadros como el Juan Gris Livre, pipe et verres (1915) que su institución pone a la venta el jueves con la expectativa de superar los 14 millones de euros. Sotheby's ofrecerá hoy un excepcional cuadro de Edvard Munch Vampiro (1894), estimado en 23,5 millones de euros y nunca antes puesto a la venta aunque la estrella será un Malevich de 1916 estimado en 47 millones de euros titulado Suprematist Composition.

"Va a ser necesario un reposicionamiento. Pero esto es sólo el principio así que hay que ser precavidos. Es difícil predecir qué nombres van a sufrir más el efecto de esta crisis aunque parece claro que los precios de aquellos sobre los que se ha especulado demasiado, como el arte contemporáneo chino, o el arte americano más joven, van a sentirlo más", afirma Anne Lamunière, quien trabaja para Sotheby's en Ginebra, desde donde se maneja a gran parte de coleccionistas europeos. Ésa es otra incógnita: ¿quiénes van a dejar de comprar?, ¿los rusos y los chinos, que han protagonizado inversiones en arte espectaculares en los últimos años, los nuevos ricos estadounidenses que convirtieron de moda comprar arte gracias al dinero de la burbuja inmobiliaria?, ¿las estrellas de rock tipo Bono, que acudían a las subastas como al último club de moda? Según Lamunière, "hay gente que ha perdido mucho dinero con la crisis y que compraba arte como otra forma más de inversión. Ésos probablemente desaparezcan. Pero los coleccionistas serios y apasionados seguirán comprando obras de calidad siempre que se valoren de forma razonable". Es decir, se acabó el hinchar los precios. Según diferentes estimaciones tanto Christie's como Sotheby's han bajado este otoño sus ofertas de salida entre un 10% y un 20%.

Pero la situación de crisis no sólo afecta a las subastas. Las ferias de arte, que en esta década se han multiplicado como efecto de la euforia que vivía el mercado, también sufrirán. Aunque, según Alejandro Zaia, director ejecutivo de Pinta, feria dedicada al arte latinoamericano y que abrirá sus puertas por segundo año en Nueva York el día 13, "se resentirán sobre todo las obras que formaban parte de la burbuja especulativa. El arte latinoamericano nunca lo fue". "El valor del patrimonio artístico no se ha devaluado con la crisis", prosigue. "Las propiedades inmobiliarias y las acciones valen la mitad que ayer pero no las obras de arte. Lo que pasa es que ya no habrá adquisiciones compulsivas, nadie tendrá que decidir en tres minutos si comprar o no como ha ocurrido en estos años. Se podrá negociar, se extenderán los plazos de pago, pero los verdaderos coleccionistas no van a dejar de comprar", augura Zaia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de noviembre de 2008