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Rusia vuelve al patio trasero de EE UU

El Kremlin intenta debilitar el peso de Washington en la zona del Caribe

Rusia ha lanzado una enérgica ofensiva diplomática, económica y cultural en Latinoamérica, pero en el futuro este rumbo dependerá en gran medida de quién gane las elecciones estadounidenses. Si el vencedor es el republicano John McCain, Moscú mantendrá su línea de respuesta a la política de George W. Bush. Si gana Barack Obama, el Kremlin deberá sopesar si quiere una relación más constructiva con Washington a costa de moderarse en su trato con los regímenes izquierdistas latinoamericanos.

En su estrategia, Rusia abarca desde Brasil a Argentina, pero sus principales pilares son Venezuela y Cuba, con los que ha formado un triángulo para "debilitar la influencia norteamericana", afirma Vladímir Simago, vicepresidente del consejo empresarial ruso-venezolano. El origen de este triángulo, opina, es "la irritación casi personal" que la política exterior de Bush ha provocado al jefe del Gobierno ruso, Vladímir Putin.

El capítulo más sólido de la cooperación es la venta de armas

El resultado es una cierta simetría de actuación. Movido por los "sentimientos" de Putin, el Kremlin reproduce en América Latina su propia versión de los irritantes generados por Washington y sus aliados atlantistas en torno a las fronteras rusas en Europa y en el Cáucaso.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, "golpeó largos años" las puertas de Rusia, mientras la prensa le trataba como "un personaje impulsivo y algo chalado", dice Simago. "El Kremlin frenaba sus relaciones con Venezuela para no estropear las relaciones con EE UU, lo que molestaba mucho a Chávez", añade. Pero la preocupación por la imagen se ha disipado. El venezolano ha estado dos veces en Rusia este año y el presidente, Dmitri Medvédev, que planea visitar Perú en noviembre para asistir al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), podría visitar también Venezuela.

Entre el 10 y el 14 de noviembre Rusia y Venezuela realizarán en el Caribe maniobras navales conjuntas que, de prevalecer el deseo de colaborar con Washington, podrían convertirse, según Simago, en una "invitación a la lucha conjunta contra la piratería marítima".

Los intercambios de Rusia con América Latina en su conjunto son algo mayores que con España, país que en 2007 supuso el 1,4% del volumen del comercio exterior ruso. Brasil, con un 1%, va a la cabeza, seguido de Argentina con un 0,3%, y México y Chile, con un 0,1%, respectivamente. No obstante, los planes son ambiciosos. Rusia ha firmado con Venezuela un memorando para crear un consorcio entre la compañía estatal de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y un grupo de empresas rusas liderado por el monopolio del gas Gazprom.

El capítulo más sólido de la cooperación con América Latina es el de venta de armas, a través de Rosoboronexport, consorcio sancionado por EE UU por sus tratos con Irán. En los últimos tres años, Rusia y Venezuela han firmado contratos por más de 3.400 millones de euros que incluyen la venta de cazas Su-30MKV, helicópteros Mi-17, fusiles Kaláshnikov y una planta para fabricar estas armas.

Moscú prevé conceder a Caracas un crédito de unos 800 millones de euros para nuevas compras de armamento y negocia el suministro de Tanques T-72M y sistemas de defensa antiaérea.

La relación económica ruso-venezolana se ha hecho "más cerrada y más estatal" desde que Igor Sechin se ha convertido en el jefe de la comisión mixta ruso-venezolana, opina Simago. Sechin, que como Putin procede de los servicios de seguridad (el antiguo KGB), es el viceprimer ministro responsable de la política energética, y es considerado el principal artífice del acoso que llevó a la ruina a la petrolera Yukos en beneficio de la estatal Rosneft. La centralización de las relaciones económicas ruso-venezolanas "viola el principio del libre comercio y descuida los intereses de las pequeñas y medianas empresas y de las regiones de Rusia interesadas en Venezuela", afirma Simago.

La actividad de los allegados y paisanos de Putin en Latinoamérica es impresionante a juzgar por sus viajes. En menos de dos meses, Sechin, que preside también la comisión mixta intergubernamental ruso-cubana, ha estado dos veces en La Habana (una a fines de julio y otra en septiembre), y esta semana estará de nuevo en Caracas. Nikolái Pátrushev, jefe del Consejo de Seguridad, visitó Venezuela, Argentina y Ecuador en octubre tras estar en Cuba en julio (con Sechin). En La Habana, los altos funcionarios rusos abogaron por el restablecimiento y profundización de las "relaciones tradicionales" entre los dos países "en todas las esferas".

En Buenos Aires, Pátrushev mostró interés por el Consejo de Defensa Suramericano, un proyecto de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y solicitó incorporarse como observador, según el Ministerio de Defensa de Argentina. El periódico oficial Parlámentskaia Gazeta presentó la eventual incorporación de Moscú al grupo como una iniciativa de los "países latinoamericanos". Esto podría generar una cierta rivalidad con Brasil, que es el principal productor de armas en América Latina, afirma Simago. Precisamente, Río de Janeiro ha sido el lugar elegido por Gazprom para establecer su principal sede de Latinoamérica.

La solidaridad de Venezuela o Cuba con Moscú no ha llegado hasta el punto de reconocer a Osetia del Sur y Abjazia como Estados, cosa que sí ha hecho Nicaragua. "Venezuela no se lo puede permitir por sus tensiones internas y Cuba, por el respeto al principio de la integridad territorial", afirmaba una fuente latinoamericana. La ofensiva rusa incluye también a la Iglesia ortodoxa, que ha inaugurado un templo en La Habana y se plantea incrementar su red de parroquias en Latinoamérica.

Moscú mueve ficha

- Vladímir Putin quiere responder con esta ofensiva a la actuación de EE UU y sus aliados en el Cáucaso.

- Venezuela y Cuba son los principales pilares de Rusia en Latinoamérica.

- Moscú y Caracas realizarán maniobras navales conjuntas en el Caribe en noviembre. Chávez ha comprado armas a Rusia por valor de 3.400 millones de euros.

- Rusia ha solicitado incorporarse como observador al Consejo de Defensa Suramericano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de octubre de 2008

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