La izquierda italiana sale a la calle contra Berlusconi

Veltroni reúne a cientos de miles de manifestantes en Roma

Un mar de banderas tricolores con la enseña del Partido Democrático (PD), gente llegada de todas partes de Italia; música, bailes y coros contra la política de Silvio Berlusconi. La primera manifestación del PD en la tercera legislatura del Cavaliere reunió ayer en Roma a 2,5 millones de personas, según los organizadores, y a 200.000, según el Ministerio del Interior, que abarrotaron el Circo Máximo. "Estamos aquí para mostrarle nuestro malestar al emperador", resumió el actor y cineasta Ascanio Celestini. Luego, el líder del PD, Walter Veltroni, hizo un discurso vibrante en el que pidió una Italia distinta y mandó un fuerte mensaje contra el "pensamiento único" de Berlusconi. "Italia es un país mejor que la derecha que lo gobierna", dijo.

El líder del PD acusó a Berlusconi de "alimentar el odio y cabalgar el miedo"

La cita era la apuesta del centro-izquierda para recuperar el pulso perdido tras la rotunda derrota en el voto de abril. Procurando dar una imagen de unidad (todas las familias del partido estaban en el escenario), el líder del PD logró transmitir una sensación de firmeza. Un año después de las primarias que fundaron el PD y le convirtieron en su líder, Veltroni comandó "la manifestación más numerosa de la democracia italiana convocada por un solo partido".

Dos cabezas distintas salieron desde Piazza della Repubblica y Piazzale dei Partigiani hacia las dos de la tarde, y confluyeron en la explanada rectangular del viejo estadio romano. En las laderas, una pancarta sobresalía del resto, porque estaba escrita en inglés: "Italy is not only Berlusconi".

Partiendo de la frase "Italia es un país antifascista", Veltroni atacó a Berlusconi por todos los flancos desde posiciones de izquierda, aunque, una vez más, evitó mencionar esa palabra. Calificó de "irresponsable" la actitud del primer ministro ante la crisis ("sólo mira por los intereses de los poderosos"); le exigió que retire el decreto que reforma la educación pública y atacó con dureza insólita la política de inmigración, "propagandista, basada en alimentar el odio y en cabalgar el miedo, que es la madre del racismo".

Sobre el estilo de hacer política de Berlusconi, Veltroni afirmó que sigue la "estrategia del engaño permanente" y tiene "una sola idea del poder, que confunde gobernar con tomar el poder". Le acusó de humillar al Parlamento, a la justicia, a la oposición y a los funcionarios. El líder de la oposición dibujó una Italia que se debate en "un desierto de valores", en el que hay 15 millones de personas viviendo por debajo o al límite del umbral la pobreza.

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La culpa, dijo Veltroni, es de las "toxinas culturales y políticas" que ha inoculado la derecha en la sociedad: el individualismo y el egoísmo desenfrenados, el amor a las finanzas creativas, el antieuropeísmo rampante, la televisión como único camino de éxito. "Ustedes", señaló, "desprecian las reglas, el estudio y el esfuerzo, y creen que la única escuela válida esla televisión". "Las cosas cambiarán", concluyó. "Italia será otra vez un país creativo y solidario, un país sin miedo y sin egoísmos, un país educado e innovador. Otra Italia es posible y la haremos juntos". Desde Pekín, Berlusconi acusó al PD de usar "la política de calle para esconder la división de la izquierda", y afirmó que no habrá "ni un solo cambio" en su política. "Una oposición que quiere hacer algo por el país debería unirse a nosotros y votar medidas para el bien común", declaró.

Manifestación del Partido Democrático, ayer en el centro de Roma.
Manifestación del Partido Democrático, ayer en el centro de Roma.EFE

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