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La ventanilla única, de nuevo, un poco más cerca

"¿Otra vez?". Fue el comentario que hizo una periodista con una sonrisilla entre dientes cuando el secretario de Estado de Economía, David Vegara, comentó ayer que el Anteproyecto de Ley sobre el Libre Acceso y Ejercicio de las Actividades de Servicios contribuirá a la simplificación administrativa a través de la puesta en marcha de la ventanilla única.

Porque es verdad que hace años que se oye hablar de esta figura que agilizará la creación de empresas. Ya en 1999, durante la primera legislatura en la que gobernó el PP, el entonces ministro de Economía, Rodrigo Rato, firmó un convenio con las cámaras de comercio para ponerla en marcha.

Este convenio sirvió como marco para crear este tipo de oficinas en muchas provincias españolas. Pero las ventanillas existentes adolecen de graves deficiencias. Un caso paradigmático es el de la ciudad de Madrid, donde sólo pasan por ahí 1.000 de las 15.000 empresas que se crean cada año. "Su funcionamiento es francamente mejorable. Sólo hay una oficina para toda la ciudad y no está en el centro. No tiene sentido que alguien tenga que esperar tres meses para conseguir una cita", reconoce el director general de Madrid Emprende, la agencia de desarrollo económico municipal, Iñaki Ortega.

La diferencia es que las existentes hasta ahora sólo dan información del municipio en el que están radicadas y tienen una sede física. En cambio, la idea que se desprende de la nueva ley es que los prestadores de servicios puedan realizar todos los procedimientos y trámites a distancia y por vía electrónica. Podrán recurrir a este procedimiento, además, para contactar con todas las administraciones (europea, central, autonómica y local).

Parece que ahora el Gobierno va en serio. Porque el 31 de diciembre no es sólo el plazo que se ha dado el Ejecutivo para que todos los ciudadanos noten en la calle que la ley de servicios ya está en marcha, lo que implicaría una ventanilla única en funcionamiento. Sino que la Ley de Administración Electrónica también se da el mismo plazo para la creación de esta figura.

La traslación de la directiva europea de servicios supone que todos los países de la UE están obligados a crear al mismo tiempo sus ventanillas. Así, un alemán debería tener las mismas facilidades para montar una autoescuela en Barcelona que un catalán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de octubre de 2008