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Editorial:

Pos-Kioto

La Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo aprobó el pasado martes un conjunto de medidas para lograr la disminución efectiva de emisiones de gases de efecto invernadero entre 2013, fecha en que se inicia el periodo pos-Kioto, y 2020, que es la fecha elegida para cuantificar los objetivos de reducción. Ya existía un acuerdo en llegar a un 20% de reducción sobre los niveles de 1990 para el año 2020, con propuestas más ambiciosas. Pero había dudas de que se mantuviera el impulso medioambiental en un momento de crisis económica que podría concentrar todos los esfuerzos en recuperar el crecimiento aun a costa de olvidar las condiciones que lo hacen sostenible.

El hecho es que los parlamentarios han decidido perseverar y considerar que el cambio climático no es una frivolidad a la que atender sólo en tiempos de abundancia, sino un problema real que exige tomar medidas cuanto antes. El aspecto más discutido en la Comisión, y el que tendrá más impacto, es el de las cuotas de emisión para las empresas, especialmente las eléctricas. Hasta ahora, y en función de los objetivos fijados en el Protocolo de Kioto para la UE, cada país asigna derechos de emisión de dióxido de carbono gratuitos. Sólo si se sobrepasan esos límites hay que comprar derechos suplementarios o acudir a alguno de los mecanismos previstos de compensación. A partir de 2013, todas las emisiones tendrán precio, y si se sobrepasan los límites habrá una penalización suplementaria.

El resto de los acuerdos ha suscitado menos controversia pero el aumento del precio de la electricidad generada a partir de combustibles fósiles ha recibido críticas por su impacto sobre la competitividad de las empresas. La fijación de límites y precios tendrá que apoyarse en criterios que no serán ya los actuales y requerirán tener en cuenta la situación de cada país. No será fácil la negociación con los Gobiernos de la Unión antes de que el acuerdo sea sometido al pleno del Parlamento.

La lucha contra el cambio climático puede convertirse en un acicate para modernizar procesos productivos y, en todo caso, supondrá un ahorro cierto, a medio plazo, respecto de la política de no hacer nada y tener que afrontar remedios más costosos. Sería bueno para el futuro de la Unión que las decisiones tomadas por la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo se convirtieran en política a seguir por el conjunto de sus países.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de octubre de 2008