Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:HOSPITAL DEL TAJO (ARANJUEZ) | Radiografía de los nuevos hospitales

Un centro casi vacío con 30 camas cerradas

"El hospital está muy bien, pero lo han hecho muy lejos del centro de Aranjuez. Además, tardan mucho en darte cita. Hasta tres meses". Es la opinión de Ángela, una vecina de la ciudad ribereña que acaba de salir del hospital del Tajo (98 camas). La entrada a este centro se asemeja a la de un gran centro comercial. Grandes ventanales, suelo de mármol y mucha luminosidad. Ésa es la fachada, porque dentro los profesionales consultados al azar acusan a la dirección de muchas carencias: falta de medios, personal, coordinación, sueldos bajos, ausencia de comité de empresa, muchas subcontratas... Y la lista sigue.

Los 75.000 pacientes potenciales que atienden este centro tenían que trasladarse antes al hospital 12 de Octubre. Ahora se ahorran 50 kilómetros. Eso sí, pese a las malas comunicaciones. El autobús sólo pasa cada hora y un taxi supone un desembolso de seis euros. También escasean los aparcamientos y si se quiere dejar el coche bajo techado hay que pagar. "Tardan mucho en darte una cita. A mí me dijeron que me avisarían, pero, como pasó un mes y no me habían dicho nada, vine y les monté una buena bronca. Me hicieron la resonancia magnética al día siguiente", explica Manuel, un vecino de Aranjuez.

La actividad por la mañana es alta, sobre todo por las consultas externas, mientras que por las tardes y noches los pasillos quedan desiertos. Una persona puede pasar por el centro sin cruzarse con nadie.

Los trabajadores consultados por este periódico se muestran en gran parte descontentos. Cobran bastante menos que en su anterior destino. Y se sienten engañados. En el hospital trabajan 14 empresas que han contratado a distintas especialidades y no les reconocen ningún plus: ni penosidad, ni peligrosidad ni nocturnidad entre otros. "Hacemos mucho más de lo que nos corresponde, porque nos gusta nuestro trabajo, pero no por el sueldo", afirma una trabajadora. Servicios como radiología están atendidos por una sola persona de noche. También falta material. A veces no hay almohadas o sábanas suficientes. "Se está atendiendo a mucha gente y no hay medios suficientes", critica un médico. Las urgencias también resultan pequeñas (seis camas y cinco sillones), según algunos trabajadores. "Veremos qué pasa cuando venga el aluvión de la gripe o un caso grave", añade una técnica.

EL PAÍS intentó recabar, sin éxito, la versión de la gerencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de octubre de 2008