Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Demasiados gemelos de probeta

Implantar un solo embrión en fase de blastocisto reduce los partos múltiples

Basta con dar un paseo por cualquier ciudad española para apreciar el boom de partos gemelares que estamos viviendo. La tasa de trillizos se ha multiplicado por tres en sólo dos décadas, y la de mellizos por dos. Esto es resultado directo del éxito de las técnicas de reproducción asistida, en las que se implantan varios embriones para aumentar las probabilidades de que al menos prospere uno, junto con el hecho de que las mujeres cada vez esperen más para ser madres. En 2004, uno de cada cuatro nacimientos por fecundación in vitro (FIV) en España era gemelar.

España ha limitado los óvulos fecundados que se usan en cada ciclo

El número de trillizos se ha multiplicado por tres en dos décadas

Uno de los retos de la FIV es precisamente reducir estos embarazos por el mayor riesgo de complicaciones que comportan tanto para la madre (hipertensión, diabetes gestacional y tener un parto por cesárea) como para los bebés (prematuridad).

Una posible solución es implantar embriones un poco más maduros. La mayoría de los embriones que se transfieren en los tratamientos de FIV suelen ser de tres días. Pero si el embrión es bueno y se deja desarrollar hasta los cinco, cuando recibe el nombre de blastocisto, las posibilidades de éxito aumentan. Con mayores posibilidades de éxito, podría intentarse una única implantación y eliminar así el riesgo de embarazo gemelar.

Un estudio realizado en el Massachusetts General Hospital de Boston (EE UU) ha venido ahora a apoyar la idea de transferir un único embrión en fase de blastocisto. El equipo de Aaron Styer, un endocrinólogo especializado en reproducción, ha comprobado que la tasa de embarazos conseguidos si se transfieren uno o dos blastocistos es prácticamente la misma, y que lo bueno de transferir sólo uno es que se logra reducir el número de embarazos múltiples. "El único problema es que los blastocistos no suelen ser buenos candidatos a la congelación", señala Styer.

Transferir un único blastocisto "sería el modelo ideal, pero todavía no está del todo desarrollado y muchos embriones se pierden porque no sobreviven más allá del tercer día", dice Pere Barri, jefe del Servicio de Medicina de la Reproducción del Instituto Dexeus de Barcelona.

"Hemos adoptado una política de prevención de los partos múltiples que pasa por ser lo menos agresivos posible en los tratamientos. Esto se traduce en una estimulación prudente de la ovulación en las mujeres que se someten a procesos de inseminación artificial para que no produzcan un número demasiado elevado de óvulos, y en implantar menos embriones y de mejor calidad en los casos de fecundación in vitro", señala el doctor Pere Barri. De hecho, en España, la tasa de trillizos por FIV se ha reducido del 12% en 1997 al 2% en 2004.

Desde hace varios años en el Instituto Dexeus se aplica una fórmula matemática que, en función de la edad de la mujer y el número de embriones óptimos conseguidos in vitro, da una idea muy aproximada de la cifra de embriones que deben transferirse para lograr las máximas posibilidades de conseguir un embarazo sin que éste sea múltiple.

En la actualidad, en este centro se transfiere sólo un embrión en el 30% de los casos, porcentaje que está por encima de la media española, según Barri. Además, las técnicas de criopreservación también han ayudado a reducir el número de embriones transferidos, ya que si el embrión es de buena calidad se puede congelar e implantar en el futuro sin que la mujer se tenga que volver a someter al engorroso proceso de inducción de la ovulación.

Según datos de 2004 de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE) relativos a España, en el 13% de los casos se transfirió sólo un embrión; en el 50%, dos, y en el 37%, tres. Años atrás, en 1997, antes de que entrara en vigor la nueva Ley de Reproducción Asistida, que sólo permite transferir un máximo de tres embriones, se llegaba a transferir cuatro en el 34% de los casos, tres en el 40% y dos sólo en el 16%.

Tanto en el Instituto Dexeus como en el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) la media de embriones transferidos es ahora de 1,9. "Nuestro objetivo es mejorar las posibilidades de implantación de un solo embrión para conseguir los resultados que ahora obtenemos cuando transferimos dos", indica Agustín Ballesteros, director del IVI en Barcelona.

"Si un hijo cambia la vida, imagine tres"

Teresa Martínez tenía 31 años cuando tuvo a sus trillizas Judit, Laia y Alba. Tras dos años intentando quedarse embarazada, ella y su pareja decidieron acudir a un especialista. Tras muchas pruebas les dijeron que la calidad del esperma era mala. Así empezaba el viaje de esta pareja en el mundo de las técnicas de reproducción asistida y que terminó con el nacimiento de tres bebés prematuros.

A Teresa, que ahora tiene 40 años y vive en San Feliu de Llobregat (Barcelona), le transfirieron, sin éxito, tres embriones la primera vez que se sometió al tratamiento. En el segundo intento también le transfirieron tres, aunque en ningún momento se llegó a imaginar que los tres se acabarían desarrollando. "Nos dijeron que las posibilidades de tener trillizos eran muy pocas, que como mucho tendríamos gemelos", explica.

Las trillizas nacieron a los siete meses y medio y una tuvo un problema cardiaco y otra un angioma en el ojo. Teresa sufrió una fuerte depresión tras el parto: "Si un hijo te cambia la vida, imagínate tres". Esta madre se queja de la falta de ayudas de la Administración hacia las familias en esta situación, ya que, según ella, nunca han recibido nada y el peso económico de tener tres hijos de golpe es muy elevado.

Ahora, si la mujer es menor de 35 años y se han obtenido embriones de buena calidad, los médicos aconsejan como mucho transferir dos embriones y congelar el resto para reducir casos como los de esta familia. "Nuestra misión es informar a las parejas y dejar que ellas decidan. Si me piden que les transfiera sólo un embrión yo casi lo prefiero, pero en el fondo la decisión es suya", comenta Agustín Ballesteros, del IVI de Barcelona, a quien le gustaría ver a la Administración premiar de alguna manera a las parejas que decidan transferir sólo uno, porque si no, cree que es muy difícil incentivarlas a que lo hagan.

Tomar la decisión no es nada fácil, asegura Ballesteros, pues hay que tener en cuenta toda la carga emocional que acarrean estos procesos. La mayoría de parejas lleva años intentando tener hijos, muchos han pasado por tratamientos de reproducción asistida sin éxito y, además, el coste del proceso puede ser muy elevado. Por todo ello no es de extrañar que muchas parejas asuman el riesgo de tener un embarazo múltiple y en muchos casos incluso les agrade la idea de tener dos hijos de golpe.

Lejos de los países nórdicos

Si comparamos la situación de España con la del resto de Europa y con EE UU se puede apreciar que depende de con quién nos midamos quedamos en mejor o peor posición en cuanto al número de partos múltiples.

En el caso de la reproducción asistida, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de especialidades médicas, no sólo cuenta la técnica y la infraestructura disponible, sino otros factores de tipo social: influyen la legislación, el hecho de que el coste esté cubierto o no por la sanidad pública y, de forma muy relevante, también el estado emocional de la pareja.

En Europa, los países nórdicos son los que tienen el menor número de partos múltiples y esto es así principalmente por dos motivos: porque tienen legislaciones muy estrictas que sólo permiten la transferencia de dos embriones en el útero de la mujer y porque el tratamiento suele estar cubierto por el Estado.

En el otro extremo está Estados Unidos, normalmente, a la cabeza de resultados médicos, donde no existe ningún tipo de legislación, sólo directrices, y todos los tratamientos los tiene que pagar de su bolsillo el paciente.

España se sitúa entre estos dos escenarios. La Ley de Reproducción Asistida sólo permite que se transfiera un máximo de tres embriones y a pesar de que la sanidad pública ofrece estos tratamientos, las largas listas de espera hacen que muchas parejas decidan acudir a un centro privado.

Toda esta combinación de factores sitúa a España entre los países con mayor tasa de partos gemelares de Europa. De todas las mujeres que se sometieron a técnicas de fecundación in vitro (ya sea la fecundación in vitro propiamente dicha o por microinyección de esperma) en España en 2004, una cuarta parte tuvo gemelos y el 2% trillizos. En comparación, en este mismo año en Suecia sólo el 6% tuvo gemelos y sólo una mujer tuvo trillizos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de octubre de 2008

Más información